HUELGA GENERAL EL 29 DE SEPTIEMBRE… hasta enterrarlos en el mar

Tarde y torpemente se han dado cuenta las direcciones sindicales de la parálisis a la que les han llevado años y años de negociación y pactos con una patronal y un Estado que no son sino el mismo perro con distinto collar. Una parálisis que afecta a todas y cada una de las personas que se ganan el pan con el sudor de su frente convertido  en salario, áquel que hoy parece ser el origen de todo mal, de toda crisis, lejos quedan ya las manidas subprime o cualquier análisis que no señale al salario como el nudo gordiano de la recesión. Cuando los poderosos pierden, nos abaratan el despido y nos reducen el salario, cuando ganan, sólo nos lo moderan: ¡bienvenidos al circo del neoliberalismo donde gane quien gane, siempre podremos acertar quien va a perder: nosotros, los trabajadores; nosotras, las trabajadoras!

La huelga del 29 de septiembre llega tarde y mal… pero llega. Será la primera huelga convocada a nivel europeo. Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, Grecia, … parecen sumarse al carro del NO a la sangría de derechos y conquistas sociales y laborales que está arrasando Europa. Aquel fantasma que la recorría más de un siglo ha, no parece sino un eco lejano de cuando nos creíamos capaces. Ahora son otros fantasmas las que como peste medieval cabalgan de sur a norte llevándose consigo, no ya los logros de 1917, sino el contrato de 1789. Pese a la claudicación y la venta por módulos, aún hoy es preciso recordar que el peor sindicato para las y los de abajo es el que no existe.

Con el campo de batalla lleno de nuestros cadáveres -aquéllos que sabían que estábamos en guerra- y con el retroceso claro de nuestras trincheras, a veces me pregunto: ¿será éste el potro de patas blancas con el que nos volvamos a sentir capaces de hundirlos en el abismo del océano?

A galopar

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PUEBLOS DE EUROPA, LEVANTÁOS

FASE ACTUAL DEL NEOLIBERALISMO: ENCUENTRA LAS DIFERENCIAS ENTRE PP Y PSOE

EL NEOLIBERALISMO YA NO NECESITA A LOS VASALLOS DEL PSOE

El gran capital, con el FMI a la cabeza ha decidido arrasar con lo poco que queda de estado social en Europa. Primero fue Grecia… y ahora nos toca a nosotros. Miles de personas que aún no han comprendido el nuevo papel que se le reserva a la socialdemocracia están confusas por haber sido implementadas las reformas por un Gobierno socialista. Miremos a Grecia y tomemos ejemplo de la dignidad de las trabajadoras y trabajadores griegos que nos llevan ventaja en esto de la lucha contra el Fondo Monetario Internacional. Como vemos, lo que está en juego tanto allí como aquí es el estado social que tanto sudor y sangre costó a nuestros abuelos y padres conseguir. Porque la dignidad es lo último que se pierde.

CARTA ABIERTA A LAS Y LOS SINDICALISTAS. Asunto: Plan de ajuste

Desde hace mucho tiempo, entre las diferentes siglas sindicales ha pesado más el sectarismo que el ánimo en la creación de un patrimonio de lucha común. Sabemos que no corren tiempos para cabalgar en solitario. Este es sin duda uno de los momentos de la historia recientes más duros para la clase trabajadora en todo el estado. Venimos de un periodo de crecimiento tras el cual hemos perdido poder adquisitivo mientras la burguesía tomaba baños de oro. El mileurismo, el precio de la vivienda, el aumento de la jornada laboral, el trabajo basura, el no llegar a fin de mes eran ya una realidad importante dentro de la clase trabajadora aún antes de comenzar la crisis (fundamentalmente jóvenes, mujeres e inmigrantes), cuando las orgías de beneficios eran una tónica general en las bolsas de todo el mundo. Y desde esa posición de derrota comenzamos la andadura como clase social en momentos de crisis, en los que por su puesto los señores del frac poco han tardado en hacerla cargar sobre nuestros hombros. Estamos en tiempos de urgencia social aún antes del tijeretazo, el cual representa una duro golpe para trabajadoras y trabajadores de cualquier sector, ya sea público o privado, pues sabemos que el salario en la función pública y el de los jubilados es uno de los principales referentes a la hora de negociar las subidas salariales en los convenios colectivos.  Es decir, gran parte de los convenios colectivos que se estén firmando esta misma semana, llevarán asociado un recorte salarial.

No quiero dirigirme a ningún sindicato en concreto con esta carta, pero sí a todos los y las sindicalistas que pudieran leerme, independientemente de cuáles sean las siglas con las que trabajen. Sabemos que sólo un proceso iniciado con una Huelga General en todos los sectores será la vía para poner fin al plan de ajuste y salir reforzados como clase, al menos en el plano orgánico. Sabemos que sólo una victoria de esas características pudiera ser el principio del fin de dos décadas de derrotas y pérdidas de la clase trabajadora y de profundización en la pesadilla neoliberal. Ayer, las direcciones de CC.OO. y U.G.T. dejaron claro su intención de no convocar una Huelga General más allá de la huelga en la función pública del 2 de junio. Pero, como sabemos, no todo se puede teledirigir desde un despacho, y los procesos pueden superar las intenciones de quienes intentan apagar un fuego que han encendido sobre nuestras cabezas.

Si somos conscientes de la importancia de una Huelga General en un momento de cabreo masivo de la gente trabajadora y de impopularidad del Gobierno, sabremos también que es momento de dejar a un lado los recelos y desconfianzas que nos pudieran generar gentes que vienen de otras siglas sindicales. A mi organización (Izquierda Anticapitalista) se le ha tachado muchas veces de no querer la unidad política en el plano orgánico y siempre hemos contestado en la misma línea: primero unidad en las luchas, en la calle, creación de patrimonio común, reconstrucción de conciencia de clase con victorias palpables por todos y por todas, sólo así podremos gestar nuevos sujetos políticos. Pues bien, ha llegado el momento. Este es el más claro ejemplo en los últimos tiempos que pide a gritos la unidad de toda la izquierda sindical y política para hacer frente a un retroceso histórico de las condiciones de la gente asalariada.

Sabemos que las direcciones de UGT y CC.OO. no están por la labor. Pero también sabemos que estas direcciones viven en un delicado equilibrio fácil de romper en estos momentos en que pudieran ser ellos los que en el imaginario colectivo quedaran como principales co-responsables del plan de ajuste.  Sindicalistas de CGT, de la Confederación Intersindical, del SAT, de CNT, de USO, CoBas, MATS, CTA y demás sindicatos minoritarios (sin pretender que minoritario tenga ningún sentido negativo) que pudiera haberme dejado en el tintero debido a que me es más familiar la realidad en la que milito. Pero, insisto, no debemos olvidar tampoco sindicalistas de CC.OO. y de U.G.T. que tuvieran la firme convicción de la convocatoria de una Huelga General. Habrá, no sólo sindicalistas, sino secciones sindicales enteras de los sindicatos mayoritarios dispuestas a trabajar ya hacia una Huelga General. Parte de las bases que no comprenderá que el día 2 de junio sea un día de punto final y estén dispuestas a escuchar y profundizar la lucha. Ni el sindicalismo crítico fuera de los sindicatos mayoritarios, ni dentro de los mismos ha conseguido dar los frutos esperados para la clase trabajadora. Es pues un momento de superar las siglas y organizar coordinaciones intersindicales en todas las localidades en las que esto sea posible, con la única fidelidad puesta en la defensa de los intereses de las y los de abajo, que somos nosotros mismos.  La convocatoria de Huelga General no debe considerarse patrimonio de nadie, sino que debe verse como una vía de generar ese proyecto común que tanta falta nos hace.

Y por supuesto, en este proceso, no debemos olvidar la necesaria unidad de las organizaciones políticas y gentes de izquierdas que consideren el plan de ajuste como un histórico paso atrás en los intereses generales de la clase trabajadora.

Ya sé que no soy nadie para escribir esta carta. Pero me van a permitir un momento de osadía impulsada por la rabia que llevo gestando estos días. No quería terminar sin referirme a las realidades de Euskadi, de Catalunya o de Galiza. Países en los que la realidad es más compleja y en los que los intereses de clase están cruzados por otro tipo de sentires mayoritarios, debido a la cuestión nacional. No soy quien para pedir nada. Pero, si realmente consideramos éste un ataque sin precedentes a la clase trabajadora, no podemos olvidar aquellas realidades en las que la conflictividad social y la vigorosidad sindical son de las más potentes en el panorama estatal. Este ataque, teledirigido por el FMI, la Casa Blanca y el BCE, viene directamente desde la Moncloa, por lo que la respuesta, entiendo, habrá de coordinarse entre todos los pueblos que hoy forman el estado español, entre todas las gentes hoy afectadas. Habrá que buscar la manera de coordinarse con aquellas realidades a las que se les niega hoy el legítimo derecho a la autodeterminación, pero si todos comprendemos las dimensiones y alcance del plan de ajuste, habremos de hacer un esfuerzo a ambos lados para defender unos intereses comunes de clase e ir tejiendo lazos de solidaridad entre pueblos. Comenzar a dar pasos en este sentido es también comenzar a romper tabúes propios y ajenos que nos permitan dar verdaderos saltos cualitativos.

Hoy más que nunca: ¡Unidad sindical hacia la Huelga General!

LA GRAN VICTORIA DEL PARTIDO SOCIALISTA

ZAPATERO_Y_GONZALEZEl domingo pasado el PSOE, ante más de 4 millones de parados que cobran menos subsidio y por menos tiempo debido a una reforma del gobierno González, obtuvo más de 6 millones de votos (38 %) en las elecciones al parlamento europeo. Y yo, cual iluso, me sigo sorprendiendo de la inmortalidad de la socialdemocracia.

Me gustaría hacer de éste un artículo sesudo, pero creo que va a tener más de pasión y de rabia que de detalle pormenorizado. Convengamos en poner un punto de inicio que no lo daré yo – un rojo proselitista ateo y para mal de todos los males, biólogo y del Cádiz- sino la propia OCDE (Organización de Estados Desarrollados), una organización para nada sospechosa de estar aupada por la extrema izquierda: en el último periodo de expansión económica las clases populares han perdido poder adquisitivo, mientras que las clases dominantes han obtenido beneficios record. Es más que evidente que esto no es casual. Que tiene su origen en la destrucción del llamado estado del bienestar que han dado lugar las reformas financieras, fiscales y laborales -amén de las privatizaciones- desarrolladas por los gobiernos desde los años 80 .

En todas estas contrarreformas, que nos han dejado a la mayoría de la población en la peor situación de los últimos 25 años, han tenido un papel central los sucesivos gobiernos socialistas. Así, las reformas laborales del gobierno González (92 y 94), o la del Gobierno ZP (2005), son las más duras en la historia de la era posfranquista, ya que son sin duda las que han permitido: la generalización de la precariedad laboral entre la juventud, la reducción de la prestación por desempleo que estamos sufriendo hoy ante una situación masiva de paro o el abaratamiento del despido. Reformas cuya “lógica” fue la de quitar el miedo al patrón a hacer contratos indefinidos, a contratar a jóvenes, o como dijo el mismo ministro Caldera “a despedir”. Habrá que señalar que existen otros miedos como el miedo a “quedarse sin empleo” o el de “no llegar a fin de mes”, otros miedos, los de la gente de a pié, que parecen no haberse tenido en cuenta jamás en ninguna reforma laboral. A esto hay que sumar las reformas fiscales que el PSOE ha implementado a favor de las rentas más altas, con la última novedad que ha sido la eliminación del impuesto de patrimonio, una supresión irrelevante para la mayoría de la población, pero a la que seguro que le estará muy agradecida la Duquesa de Alba. Todas estas reformas han contribuido a que las arcas estatales se sustenten progresivamente sobre las rentas más humildes, en una especie de Robin Hood a la inversa, un reparto social de la “riqueza” (pobreza) de los más humildes.

Sin duda, la derecha y los socialistas han sido dos grandes compañeros en este viaje a la aniquilación del Estado Social. Pero, precisamente la gran victoria del PSOE ha sido la de destruir las conquistas históricas de las mismas clases sobre las que se apoyaba. El PSOE sigue siendo para gran parte de las masas populares el partido de la izquierda, el que representa sus intereses frente a la derecha posfranquista. Y lo extraordinario es que esto es así a la par que los socialistas han sido imprescindibles en las contrarreformas que favorecían los intereses de las clases dominantes en detrimento de las clases populares. Esta es la cuadratura del círculo que ha sido capaz de realizar la socialdemocracia moderna. Esta es la gran victoria del Partido Socialista. Las formas por tanto, han de ser importantes para diferenciarse de la derecha: da igual cuánto destruyas siempre que lo hagas con una sonrisa en la boca. La derecha ha sido dura, cierto. Pero el papel del PSOE ha sido el de implementar las contrarreformas con las que la propia derecha se habría encontrado una oposición popular terrible. En ese sentido, los Botines, Florentinos y compañía habrán de estarles muy agradecidos a los socialistas, en tanto que han sido pieza clave en la consecución de sus intereses históricos.  La pregunta es ¿por cuánto tiempo más podrá sostener la socialdemocracia europea tal contradicción? ¿Hasta qué punto somos tontos quienes hemos sido tomados por tontos?

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