BOLONIA Y LAS LÁGRIMAS DE COCODRILO

cristina-garmendiaResulta que los estudiantes son tontos de remate. Que como son jóvenes, tienen ganas de liar el taco. Y claro, las instituciones universitarias están hartas de tanto niñato y llaman a la mami Garmendia a que les dé en el culito a los estudiantes traviesos y les explique que aquello de lo que se quejan es lo mejor que nos ha pasado nunca, que no sé cómo es que hasta este momento hemos podido vivir sin Bolonia. Supongo que tras la regañina, los estudiantes harán propósito de enmienda y volverán a sus pupitres con sus rodilleras y el supositorio de Bolonia en el bolsillo.

Ojalá lo mencionado arriba sea cierto. Ojalá las instituciones universitarias y el ministerio piensen realmente que el movimiento antibolonia es consecuencia de la mala información de los y las estudiantes y de sus ansias de rebeldía. Todos desearíamos tener un enemigo mutilado intelectualmente, pero mucho me temo que eso no es así. Los extractos de la carta que los rectores de las universidades de Valencia, de Sevilla, de Barcelona, Autónoma de Barcelona y Complutense de Madrid mandaron a la ministra, dice muchas cosas dignas de la más pueril mediocridad intelectual. Cuesta creer que la reunión que solicitaban con la ministra y que tendrá lugar esta semana en Madrid versará sobre las infantiles líneas generales que plantearon los cinco rectores de las universidades más grandes de todo el estado. No queda otra que leer entre líneas para darse cuenta de que lo importante no es lo que dice la carta, sino lo que insinúa y sobre esto último es con mucha probabilidad sobre lo que se hablará en la citada reunión.

De sobra saben que los motivos por los que el movimiento estudiantil se opone a Bolonia son difícilmente franqueados por los ponentes que en muy pocas ocasiones, desde las instituciones públicas han decidido enfrentarse en debate abierto al movimiento anti Bolonia. De nuevo, lo importante del proceso de Bolonia no es sólo lo que dice el Espacio Europeo de Educación Superior, sino el contexto y proceso político (y de política educativa) desde el que nace y sobre el que se aplica, amén de las prisas y la miseria material con las que se está llevando a cabo, lo que generará más problemas y deficiencias esta vez desde el punto de vista más técnico. Y es en el terreno de la contextualización política y educativa donde el movimiento anti Bolonia adquiere dimensión de gigante y en el cual los representantes (conscientes o no) del capital europeo lo tienen difícil para defender la reforma frente a un auditorio.

La sustitución de las becas por las mal llamadas becas-préstamo no es ningún santo aupado por el imaginario estudiantil sino una realidad apoyada en procesos similares que ya tienen un largo recorrido, como el caso británico en el que la sustitución ha sido total. Sin mencionar aquí las recomendaciones sobre la disminución de las becas en favor de los préstamos que ya se daban en el Informe Bricall (Universidad 2000), informe que inspiró en el Estado Español el proceso actual de cambios en política educativa para la universidad que comenzaron con la L.O.U. También es complicado defender la existencia de los masters y de sus astronómicos precios y sus deficientes becas. Y esto es simplemente indefendible porque las sospechas de ayer se convirtieron en la realidad de hoy: los precios oscilan desde los 1.500 hasta los 14.000 euros y el sistema de becas es aún más deficitario que el existente en los grados. Conclusión: la mayoría de la población de renta media lo tiene muy complicado para estudiar un máster, cosa que no ocurre con los hijos de la burguesía, a quienes no les supondrá problema alguno acceder a cualquier programa de posgrado con o sin máster. La selección económica existente en las universidades de principio del siglo XX, vuelve disfrazada de máster y decidida a mermar el derecho universal a la educación superior. He aquí el punto más caliente de la reforma y aún no hemos entrado de lleno en la contextualización política.

Como no pretendo desempolvar los argumentos anti Bolonia, los cuales ya han sido señalados una y otra vez por el movimiento estudiantil, me limitaré a señalar que efectivamente, el Espacio Europeo de Educación Superior no podría entenderse sin la L.O.U. bajo la cual se desarrolla. Tampoco podría entenderse lejos del Tratado de Lisboa, inspirado en la filosofía mercantilizadora de la difunta Constitución Europea y la reformulada Directiva Bolkenstein. Y a nivel internacional, tal y como señalan los autores del libro “Eurouniversidad: mito y realidad del proceso de Bolonia” el AGCS (Acuerdo General del Comercio de los Servicios) de la OMC es sin duda el director de orquesta de todas reformas sobre los servicios públicos, y en este caso de la reforma europea de la educación superior. Sólo comprendiendo esta contextualización podemos conocer Bolonia por lo que es y no por lo que dice que es. Sólo así comprendemos a qué se refiere con aquello de la movilidad, de la autoformación y de la adaptabilidad de los y las estudiantes. Sólo así comprendemos por qué no se habla de financiación pública de la universidad, ni de las becas, ni de las tasas, etc. Sólo así comprendemos el carácter ultraliberal de la reforma que se nos presenta como algo puramente técnico desde las desbordadas instituciones universitarias. Ellas pueden informar sobre la reforma, pueden debatir abiertamente con el movimiento antibolonia. Sin embargo mandan un S.O.S. al ministerio ¿Por qué? ¿Qué es lo que piden? ¿Que se informe mejor? ¿Por qué no lo hacen ellos?

De la carta de los rectores a la ministra y de la posterior rueda de prensa se desprende un insulto a la inteligencia de los antibiolonia. Son tontos, jóvenes y les tenemos que dar más información. Saben que no es así. Saben que las instituciones públicas, en tanto que públicas, no tienen argumentos para defender Bolonia frente a los argumentos disidentes. Por eso es fácil llegar a la conclusión que lo que los rectores piden no es más información sino todo lo contrario. A partir de aquí, y teniendo en cuenta las experiencias del pasado y el recrudecimiento de la lucha de clases que a partir del movimiento estudiantil se está generando en otros estados europeos, como Grecia, podemos dar unas pinceladas del futuro escenario, que mucho tiene que ver con las demandas de los rectores y las esperanzas de la ministra.

Parece lógico pensar que nos situaremos frente a una campaña de desinformación, al estilo de la campaña pro Constitución Europea: “Bolonia es buena”, “Bolonia es buena”, “Bolonia es buena”, y así hasta que nos lo creamos. Esto no es nuevo, ya lo inventó Goebbels. También parece lógico que apliquen las recetas del pasado, las ya aplicadas contra el movimiento anti LOU, es decir, la criminalización del todo el movimiento a partir de hechos aislados, presentándolo ante los medios como una suma de grupúsculos violentos. Esta labor ya la están llevando a cabo los mass media cercanos al PSOE y parece obvio pensar en un recrudecimiento de la campaña.

La otra cuestión es la más agria de todas, y es la que más claramente parece intuirse de la súplica de los rectores: un aumento de la represión hacia el movimiento, avalado por el ministerio. Es posible que estemos en un momento en el que se permita la entrada de la Policía Nacional en los campus universitarios, en un momento en el que se reprima duramente al movimiento estudiantil, a fin de ofrecer castigos ejemplares como vivieron los compañeros que fueron duramente reprendidos en la universidad de Sevilla una vez que el PSOE decidió retirarse de la lucha anti LOU.

El posible aumento de la represión, junto con una campaña de desinformación y criminalización del movimiento puede suponer una dura derrota política de la lucha contra el EEES que merme la moral de los y las estudiantes y que pulverice la actual realidad y coordinación de la lucha estudiantil de la misma manera que ocurrió en la derrota contra la LOU. Es necesario que el movimiento estudiantil se cohesione ante una más que probable campaña de represión y criminalización y que intente salir del gueto estudiantil, llegando a otros sectores de la clase trabajadora como son el PAS, el profesorado y las asociaciones de padres y madres de alumnos. Es muy positivo que los antibolonia hayan estado presentes en las protestas unitarias contra la privatización de los servicios públicos en Madrid y que hayan podido unir sus intereses con los estudiantes de medias en la huelga del 22 de noviembre. Hay que seguir en esa línea. Se tienen las razones, las ganas y el convencimiento. Que no nos pasen de nuevo el rodillo del pueril conformismo que nos absorba por enésima vez por el sumidero de la pesadilla orwellina y del sueño neoliberal. Esta vez se está haciendo sin el apoyo de la socialdemocracia, esta vez somos más fuertes, esta vez hay que intentar crecer y consolidar un movimiento estudiantil que no tenga que estar recomponiéndose ante cada nuevo ataque. Por eso tienen miedo, por eso quienes forman el movimiento hoy han de ser más inteligentes que quienes lo formábamos ayer.

ESTO ES LO QUE DECÍA ZP ESTANDO EN LA OPOSICIÓN

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