Yo mismo

Nací el mismo mes y el mismo año en que el dictador nicaragüense Anastasio Somoza huyera de su propio país y recibiera asilo político -¿dónde? -en los Estados Unidos de América. Hijo de mecánico, me crié en el seno de una familia humilde, en un barrio humilde de una de las pocas zonas menos deprimidas económicamente del interior de la provincia de Almería.

El mismo mes y el mismo año, el Frente Sandinista tomaba el control de Nicaragua. El mismo año en que por estos lares se celebran las primeras elecciones post-Franco. El mismo año en que Estados Unidos y la Unión Soviética firman el tratado SALT II, por el que restringen la producción de armamento nuclear. En fin, un año con guerrilla, guerra fría y pacto entre élites.

Uno nunca sabe dónde nacieron realmente ciertos elementos de su conciencia, pero sí puede ubicar el momento aproximadamente. Mi conciencia política está hecha de mi padre y de una profesora de dibujo, un tanto heterodoxa, que tuve en primero de B.U.P., hace ahora ya más de quince años. Otra gran parte de mi conciencia se hizo de la propia realidad que me vió crecer. El resultado de mi vida es que hoy día me siente revolucionario en lo político, con tanta más mala leche como años voy almacenando en mis bolsillos.

Militante de la izquierda revolucionaria, investigador, escaso tocador de saxos y gran bebedor de cerveza. Por eso este blog, para discutir, debatir y demás verbos de la tercera conjugación, pero sobre todo, y para ser honestos, como terapia. Y al resto: sirvan mis análisis incendiarios -al menos- para motivar la acción o la rabia.

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