“¡QUE SE JODAN!”

Sobre la comprensión del paro, según las tesis neoliberales

La economía es una ciencia social. Como ciencia es una herramienta para comprender la realidad. Y tal como también ocurre, aunque en menor grado, en las ciencias naturales, las ciencias sociales poseen diversos marcos teóricos desde los que poder abordar los procesos. Dichos marcos teóricos en ocasiones son antagónicos los unos con los otros. Las tesis del neoliberalismo son hoy día hegemónicas en la Economía europea y mundial. Por tal motivo, es necesario saber cómo se interpreta la realidad social desde el neoliberalismo económico, puesto que el fatalismo en el que vivimos hace que estamos atados a sus designios.

El neoliberalismo parte de la idea de que todo individuo es libre, por lo que la comprensión del paro como fenómeno social se inicia desde esta lógica. Así, una persona opta libremente por trabajar o no trabajar; una mera decisión individual. Dicho de otra manera, y como bien le gusta ilustrar a un amigo mío, una persona se levanta por la mañana y mientras desayuna decide si ese día va o no va al trabajo. Al día siguiente se plantea el mismo dilema. Para los neoliberales, en poco más de dos años más de tres millones de trabajadores y trabajadoras han decidido no ir a trabajar. Es por ello por lo que el presidente del gobierno anuncia los recortes en las prestaciones por desempleo con la siguiente frase: “… se va a proceder a una revisión de las prestaciones por desempleo, garantizando que éstas no generen efectos desincentivadores en la búsqueda de empleo…” (la cursiva es mía). La ecuación es bien fácil: si estar en paro es una cuestión voluntaria, reducir las ayudas al parado lo estimula para ir a trabajar en lugar de quedarse en casa. Los neoliberales asocian así la degradación o eliminación de las ayudas por desempleo con políticas de creación de empleo, puesto que estar trabajando o en paro es una cuestión de puro voluntarismo, ya que parte de la libre elección del individuo.

Si la explicación neoliberal del paro fuese cierta, bastaría con eliminar totalmente las prestaciones por desempleo para acabar con el monstruoso número de parados y paradas, puesto que no se trata nada más que de un batallón de vagos, luego si les quitan parte de la ayuda, “que se jodan”.  Mientras que el resto de marcos teóricos en cualquier ciencia requieren de refutación o aceptación, como vemos el neoliberalismo parece estar a salvo del contraste con la realidad. Es por tanto incapaz de explicar la existencia de ese 1,7 millones de familias en las que ningún miembro tiene ya retribución salarial alguna o ese casi 40% de personas en paro que no reciben ya prestación alguna. ¿Cómo es posible que una persona se levante por la mañana y de entre la miseria y el trabajo elija la miseria? Los neoliberales son incapaces de explicar este fenómeno social sin recurrir al voluntarismo o la moralidad individual: no trabajan porque no quieren, porque no son capaces, porque son inadaptados sociales. Así, el neoliberalismo resucita en el terreno del paro el fantasma del darwinismo social: sólo sobrevivirán los más fuertes y adaptados.

Si un fenómeno colectivo cuyas cifras fluctúan en el tiempo histórico sólo es capaz de ser explicado por la suma de las decisiones individuales es porque nuestras tesis no poseen las herramientas teóricas para poder explicarlo. Porque: ¿cómo es que de repente tanta gente ha decidido no ir a trabajar? Y aún aceptando ese inconcebible escenario: habrá que explicar qué proceso social ha dado lugar a que tanta gente cambie su expectativa respecto al trabajo. El neoliberalismo es la encarnación del reduccionismo en las ciencias económicas, por eso no funciona. Por eso es incapaz de explicar los procesos sociales. Por eso Esperanza Aguirre nos pide fe, y no análisis crítico, en las medidas que toma el Gobierno, y como no, como cualquier religión que se precie, nos anuncia un Armagedón en forma de corralito en caso de no poder llevar a cabo sus designios.

Cuando al neoliberalismo le sobra la Ciencia: el contraste de hipótesis, la experimentación, el análisis de los resultados y la refutación de la teoría, podemos decir entonces que el neoliberalismo es Dios y sus discípulos y sacerdotes, los mismos que nos metieron en esta crisis, son quienes ahora pretenden sacarnos de ella. bienvenidos a la Edad Media en pleno siglo XXI.

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1 comentario

  1. helena said,

    julio 29, 2012 a 11:33 am

    No sólo nos mandan a la Edad Media en pleno siglo XXI, lo peor es que nos “envian” porque los elegidos de Dios, son pocos, deben ser pocos para considerarse elegidos; “muchos son los llamados, y pocos los elegidos” , reza el mensaje religioso. Estamos peleando de nuevo con determinismos que creíamos erradicados. Estamos otra vez al principio del camino; peleando por el respeto y la dignidad del hombre. ¿cómo hemos llegado hasta aquí? Debemos analizar; tenemos que encontrar la forma de creer de nuevo en podorosas palabras que cambiaron el mundo: libertad, igualdad, derechos; pero no la de unos poco, sino LA DE TODOS LOS SERES HUMANOS. Tal vez nunca, la mayoría de las personas debamos bajar la guardia.


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