LA GRAN VICTORIA DEL PARTIDO SOCIALISTA

ZAPATERO_Y_GONZALEZEl domingo pasado el PSOE, ante más de 4 millones de parados que cobran menos subsidio y por menos tiempo debido a una reforma del gobierno González, obtuvo más de 6 millones de votos (38 %) en las elecciones al parlamento europeo. Y yo, cual iluso, me sigo sorprendiendo de la inmortalidad de la socialdemocracia.

Me gustaría hacer de éste un artículo sesudo, pero creo que va a tener más de pasión y de rabia que de detalle pormenorizado. Convengamos en poner un punto de inicio que no lo daré yo – un rojo proselitista ateo y para mal de todos los males, biólogo y del Cádiz- sino la propia OCDE (Organización de Estados Desarrollados), una organización para nada sospechosa de estar aupada por la extrema izquierda: en el último periodo de expansión económica las clases populares han perdido poder adquisitivo, mientras que las clases dominantes han obtenido beneficios record. Es más que evidente que esto no es casual. Que tiene su origen en la destrucción del llamado estado del bienestar que han dado lugar las reformas financieras, fiscales y laborales -amén de las privatizaciones- desarrolladas por los gobiernos desde los años 80 .

En todas estas contrarreformas, que nos han dejado a la mayoría de la población en la peor situación de los últimos 25 años, han tenido un papel central los sucesivos gobiernos socialistas. Así, las reformas laborales del gobierno González (92 y 94), o la del Gobierno ZP (2005), son las más duras en la historia de la era posfranquista, ya que son sin duda las que han permitido: la generalización de la precariedad laboral entre la juventud, la reducción de la prestación por desempleo que estamos sufriendo hoy ante una situación masiva de paro o el abaratamiento del despido. Reformas cuya “lógica” fue la de quitar el miedo al patrón a hacer contratos indefinidos, a contratar a jóvenes, o como dijo el mismo ministro Caldera “a despedir”. Habrá que señalar que existen otros miedos como el miedo a “quedarse sin empleo” o el de “no llegar a fin de mes”, otros miedos, los de la gente de a pié, que parecen no haberse tenido en cuenta jamás en ninguna reforma laboral. A esto hay que sumar las reformas fiscales que el PSOE ha implementado a favor de las rentas más altas, con la última novedad que ha sido la eliminación del impuesto de patrimonio, una supresión irrelevante para la mayoría de la población, pero a la que seguro que le estará muy agradecida la Duquesa de Alba. Todas estas reformas han contribuido a que las arcas estatales se sustenten progresivamente sobre las rentas más humildes, en una especie de Robin Hood a la inversa, un reparto social de la “riqueza” (pobreza) de los más humildes.

Sin duda, la derecha y los socialistas han sido dos grandes compañeros en este viaje a la aniquilación del Estado Social. Pero, precisamente la gran victoria del PSOE ha sido la de destruir las conquistas históricas de las mismas clases sobre las que se apoyaba. El PSOE sigue siendo para gran parte de las masas populares el partido de la izquierda, el que representa sus intereses frente a la derecha posfranquista. Y lo extraordinario es que esto es así a la par que los socialistas han sido imprescindibles en las contrarreformas que favorecían los intereses de las clases dominantes en detrimento de las clases populares. Esta es la cuadratura del círculo que ha sido capaz de realizar la socialdemocracia moderna. Esta es la gran victoria del Partido Socialista. Las formas por tanto, han de ser importantes para diferenciarse de la derecha: da igual cuánto destruyas siempre que lo hagas con una sonrisa en la boca. La derecha ha sido dura, cierto. Pero el papel del PSOE ha sido el de implementar las contrarreformas con las que la propia derecha se habría encontrado una oposición popular terrible. En ese sentido, los Botines, Florentinos y compañía habrán de estarles muy agradecidos a los socialistas, en tanto que han sido pieza clave en la consecución de sus intereses históricos.  La pregunta es ¿por cuánto tiempo más podrá sostener la socialdemocracia europea tal contradicción? ¿Hasta qué punto somos tontos quienes hemos sido tomados por tontos?

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2 comentarios

  1. intersecciones said,

    junio 12, 2009 a 5:16 pm

    Las sutiles distinciones que establece els social-liberalismo español cada vez me recuerdan más a las que se dan entre los demócratas y los republicanos estadounidenses. Y aunque, como tú dices, es una cuestión de formas, va más allá. Los matices cada vez más se limitan a la creación de medidas como una pseudo-reforma de la ley de aborto, una ley de dependencia que agonizaba antes de nacer y que no cuestiona la esencialización de las mujeres como cuidadoras predestinadas, una ley del matrimonio gay que no cuestiona las desigualdes sociales reales a las que se enfrentan cada día las personas no heterosexuales, una ley de igualdad de género superficial y sin ningún contenido de clase… y un largo etcétera de medidas “progres” que, aunque necesarias, son absolutamente insuficientes y nacen destinadas a mantener el minúsculo espacio que separa al PSOE del PP y a conservar así a su electorado.

    Y lo más grave, para mí, es que, además de cargarse numerosos derechos de los trabajadores apelando a su voluntad de defenderlos, los gobiernos del PSOE de las dos últimas décadas y media han destrozado (o casi) la capacidad de la mayoría de la población de pensar que las cosas podrían ser de otra manera. Mientras que la realidad objetiva está cada vez más hecha trizas, los daños causados en la subjetiva están aún por cuantificar. La “muerte” de la imaginación, en ese sentido, no es culpa de la derecha (que siempre fue el enemigo claro) sino de los PSOEs que han jugado a ser amigos de todos y ha hecho que las posiciones de las fichas en el tablero se confundieran de manera dramática.

    Espero que estéis descansando por Granada y cogiendo fuerza para la siguiente etapa. Un abrazo fuerte desde aquí!

  2. junio 12, 2009 a 6:27 pm

    Totalmente de acuerdo.
    No obstante, la cuestión que planteo es incluso angustiosa: ¿cuánto más? ¿hasta qué punto tendrán que transformar el lenguaje y la cultura para hacer pasar por populares medidas abiertamente antipopulares y seguir manteniendo su electorado de izquierdas? Y sobre todo, lo que me aterra es ¿en qué situación nos encontraremos cuando haya una “masa crítica” consciente y dispuesta a revertir la situación? Parece idiota que me plantee precisamente esta pregunta ahora, para la cual ya debería haber tenido respuesta, al menos, en lo estratégico, pero la realidad a veces es tan esperpéntica que incluso sorprende la cotidianidad.
    En ese sentido ¿no habría ya que revisar la estrategia de cara a la socialdemocracia actual (social-liberalismo)? Es decir, en la era de las contrarreformas neoliberales, la socialdemocracia (al menos la española) ha sido incluso más agresiva que la propia derecha. Habría que hacer un balance de las reformas, pero estoy seguro por lo que conozco, que el PSOE ha sido quien ha llevado a cabo las reformas que le hubieran sido imposibles a la propia derecha por su calado antipopular. Abaratar el despido le hubiera sido imposible a la derecha, y Zapatero lo hace de la mano de los sindicatos a la par que mantiene a su electorado de izquierdas y aparece ante la opinión pública como una fuerza progresista. Parece que la distinción es una cuestión de llevar o no bigote.


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