CARTA A UNA GENERACIÓN SIN REFERENCIA

nubesQuerida generación que forjó su juventud en el desierto de los años 90.

Tengo 29 años y como tú crecí sin apenas referente político, más allá de una chapa del Ché Guevara y una hoz y un martillo dibujadas a bolígrafo en la puerta de los servicios del instituto. La política significó para mi primer golpe de conciencia la corruptela de FILESA y el terrorismo de estado de los GAL. Resignado a creer que la derecha era la única alternativa, construí un imaginario cercano a los ideales libertarios que huía de la política oficial a la par que se acercaba a lo político en lo abstracto. En algún momento pudo haber una referencia en IU, aquélla que exigía la disminución de la jornada laboral a 35 horas, una referencia que se desmoronó en el momento en que Frutos hizo un guiño de gobierno a Almunia, aquél que provenía de la decadencia y de la decepción que para mucha gente de a pié significaron los últimos años del gobierno González.

Cuando la emancipación y la esperanza eran manchas de aceite a punto de irse por el sumidero de la historia, llegó el alzamiento zapatista y nos dijo que aún quedaba vida inteligente en la Tierra. Apareció como un hito en el mapa vacío que teníamos frente a nuestros ojos. Los sin nombre escribieron sus nombres en la historia y señalaron otros caminos posibles, esos otros caminos que aún seguimos buscando.

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El sindicalismo estudiantil fue para mí una escuela formidable. Aprendí a emplear esquemas inamovibles en el espacio y el tiempo, para llegar finalmente a la conclusión de que esos esquemas rígidos no servían absolutamente para nada. Aprendí a equivocarme y mientras me equivocaba creía poseer la Verdad Suprema. Y aún me ocurre, con la salvedad de que me paro más frecuentemente a pensar en la posibilidad de que quizá mi verdad sólo sea una verdad a medias. Es lo que yo llamo el optimismo revolucionario, un lastre que hay que balancear con la realidad para no estrellarnos, pero sin lo cual nos sería imposible seguir caminando. Recuerdo que en una manifestación contra la LOU en Madrid me encontré en persona con Zapatero (en la oposición) y con Paco Frutos (¿Recuerdas Rubén?). Me dieron ganas de preguntarles cuáles eran sus referentes. Estaba seguro de que ellos sí que tuvieron referentes. Nosotros, en cambio, tuvimos que aprender a tropezarnos infinitas veces y poner sobre el cuadro del horizonte algunos hitos caseros que caían para volver a levantarse en lugares diferentes. Desde luego ellos no fueron referentes de gran parte de esa generación que despertó a la política desde el movimiento estudiantil de principios del siglo XXI. Sus partidos tampoco lo fueron. Absorbidos por la lógica estatal e institucional, la viveza, la capacidad y la posibilidad de resucitar a gran parte de la clase trabajadora frente a un sistema depredador y criminal se perdieron definitivamente.

No es que me duela no haber tenido referencias políticas mientras se forjaban mi conciencia y compromiso políticos, sino lo que me duele es que por el camino gran parte de mi generación ha crecido sabiendo que la política es el arte de la corrupción y de la degradación democrática, a la par que el aparato ideológico nos hacía creer en el capitalismo como fin último de la Humanidad. Cualquier manera de ver en la política una herramienta de emancipación social era digna de una gran carcajada ejecutada por aquellos y aquellas a quienes se les imposibilitaba la estabilidad laboral y el derecho a vivienda, mientras una minoría de la sociedad se enriquecía y se enriquece a costa de estas lacras. Pero llega un momento en que las sombras que proyectan sobre la cueva no tienen nada que ver con las formas a las que se enfrenta la gente, y entonces las verdades del sistema son contrastadas y puestas en duda.

En los momentos en los que la realidad oficial se mueve sobre arenas movedizas, muchos y muchas buscan sus referentes políticos porque aquéllos que ha levantado el propio sistema se convierten en gigantes con los pies de barro. Es con ellos, con nosotros, con quienes la izquierda a la izquierda de IU tiene una responsabilidad histórica.

Quizá tengamos que construir todo de nuevo. Quizá fue necesario dilapidar un sueño construido sobre las pesadillas de la socialdemocracia y el estalinismo para comenzar con mejor pié. Quizá ahora sea posible creer en nosotros y en nosotras y derribar este muro criminal del capitalismo de una vez para siempre.

En este barco hay quien rema y hay quien se pega el lote en el camarote de los manjares. Es posible que no tengamos las mismas referencias que antaño, pero en algún momento habremos de amotinarnos en las galeras y arrojar al capitán del barco por la borda junto con los gusanos que perfilan las cicatrices de nuestras espaldas. Quizá será más difícil, pero habremos de hacerlo, aunque no haya faros y tengamos que improvisar unas teas. Quizá tú y yo algún día tendremos que mandar los remos a la mierda y recuperarlos sólo cuando sean nuestros. Me pregunto, realmente siempre me lo he preguntado ¿habrá llegado ya ese día?

PALESTINA: LA CARITA DE CARNERO DE ZAPATERO

Zapatero y los suyos lloran las muertes en Gaza. Hace 6 meses España vendió material bélico a Israel por valor de un millón y medio de euros. ¿En serio pensaban Zapatero y Moratinos que ese armamento en manos del Estado sionista de Israel no iba a ser utilizado contra la población civil palestina? No contentos con ello, los sátrapas socialistas censuran los discursos que denuncian la venta de armamento a países en conflicto por parte del Estado Español, como el discurso censurado del periodista Gervasio Sánchez, en la entrega del premio Ortega y Gasset. Discurso que cuelgo más abajo, ya que ejemplifica las relaciones entre los países dominados y los dominantes, y además ayudo a divulgarlo un pelín que eso siempre tocará un poquito los genitales a quienes han intentado silenciarlo. Y a mi, evidentemente, eso me mola.

Gracias a Roxana por enviarme el discurso

Discurso censurado del periodista de guerra Gervasio Sánchez

Éste es el discurso que pronunció Gervasio Sánchez, ejemplar periodista de guerra que ha recorrido el mundo para denunciar las calamidades de los numerosos conflictos armados que asolan a tantos pueblos. Ha sido elegido Mejor Periodista del Año en diversas ocasiones y nombrado por la ONU “Enviado especial de UNESCO para la paz” en el 50 aniversario de la Declaración Universal de DDHH. Pues bien, éste hombre ejemplar fue galardonado por El País con su Premio Ortega y Gasset el pasado 7 de mayo. A la entrega del premio asistieron la vicepresidenta del gobierno, ministros y varios prebostes socialistos deseosos de aprovecharse de la honorabilidad del periodista y soñando con los votos que podría reportarles el ser asociados por la ciudadanía a este gran hombre y a los valores que representa. Pero quien no calla ante la amenaza de los fusiles, tampoco lo hace ante la hipocresía de lo políticamente correcto y sus cantos de sirena, ante la tentación de llevarse bien con los que mandan y ser vocero de su mentira a cambio de dinero y fama de oropel. Por eso dijo lo que dijo…y por eso al día siguiente ningún periódico, empezando por El País mismo, mencionó ni tan siquiera su discurso. Una muestra más de como la prensa vela por nuestra información. Aquí tenéis el texto íntegro.

“Me avergüenzo de mis representantes políticos”

Estimados miembros del jurado, señoras y señores:

Es para mí un gran honor recibir el Premio Ortega y Gasset de Fotografía convocado por El País, diario donde publiqué mis fotos iniciáticas de América Latina en la década de los ochenta y mis mejores trabajos realizados en diferentes conflictos del mundo durante la década de los noventa, muy especialmente las fotografías que tomé durante el cerco de Sarajevo.

Quiero dar las gracias a los responsables de Heraldo de Aragón, del Magazine de La Vanguardia y la Cadena Ser por respetar siempre mi trabajo como periodista y permitir que los protagonistas de mis historias, tantas veces seres humanos extraviados en los desaguaderos de la historia, tengan un espacio donde llorar y gritar.

No quiero olvidar a las organizaciones humanitarias Intermon Oxfam, Manos Unidas y Médicos Sin Fronteras, la compañía DKV SEGUROS y a mi editor Leopoldo Blume por apoyarme sin fisuras en los últimos doce años y permitir que el proyecto Vidas Minadas al que pertenece la fotografía premiada tenga vida propia y un largo recorrido que puede durar décadas.

Señoras y señores, aunque sólo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedo decir que como Martín Luther King, el gran soñador afroamericano asesinado hace 40 años, también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas antipersonas: la mozambiqueña Sofia Elface Fumo, a la que ustedes han conocido junto a su hija Alia en la imagen premiada, que concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha por la supervivencia y la dignidad de las víctimas, el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana Mónica Paola Ojeda, que se quedó ciega tras ser víctima de una explosión a los ocho años.

Sí, son mis cuatro hijos adoptivos a los que he visto al borde de la muerte, he visto llorar, gritar de dolor, crecer, enamorarse, tener hijos, llegar a la universidad.

Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad.

Es verdad que la guerra funde nuestras mentes y nos roba los sueños, como se dice en la película Cuentos de la luna pálida de Kenji Mizoguchi.

Es verdad que las armas que circulan por los campos de batalla suelen fabricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran exportador de minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la ayuda a las víctimas de la minas y al desminado.

Es verdad que todos los gobiernos españoles desde el inicio de la transición encabezados por los presidentes Adolfo Suarez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas.

Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabriquemos cuatro tipos distintos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas.

Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo y que me avergüenzo de mis representantes políticos.

Pero como Martin Luther King me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra, y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte.

Muchas gracias.

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PAREMOS EL GENOCIDIO. GRANADA CON PALESTINA

Este jueves 15 de enero, el Foro Social de Granada junto con otras organizaciones y colectivos de la ciudad, convocan la manifestación en apoyo al pueblo palestino y en repulsa por los ataques del gobierno criminal de Israel sobre la franja de Gaza.

JUEVES 15 DE ENERO

19.30 HORAS EN LA PLAZA DEL CARMEN (FRENTE AL AYUNTAMIENTO)

TODOS SOMOS PALESTINOS/AS

EL SIONISMO ES EL TERRORISMO

¡Te esperamos!

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CUANDO LUCHAR ES LA ÚNICA OPCIÓN Y ADEMÁS ES EL SUICIDIO

La familia García vivía en una casita de dos plantas a las afueras de la ciudad, cerca de los Delafonte, de cuya casa se decía que poseía la mayor caldera de gas para calefacción de todo el pueblo, tanto que podía incluso abastecer a medio barrio durante casi un año entero. Los París, una familia llegada de muy lejos, habían recorrido un largo camino hasta el pueblo. Habían sido perseguidos desde tiempos remotos desde que expulsaron del pueblo a un tatara tatara tatara tatarabuelo del padre D. Teodoro París. Durante mucho tiempo habían pensado en trasladarse a Argentina, pero finalmente, las autoridades locales decidieron darle cobijo en la tierra natal del antepasado del señor Teodoro, cuando tras una larga guerra los París, junto con otros muchos más, habían sido casi liquidados por el dictador de Tomeinia Andolf Hinkel. Como resultó que en el pueblo, tras una década de especulación urbanística, se había construido todo lo que se podía, no quedaba suelo donde poder albergar a los París. Por lo que las autoridades decidieron albergarlos en la casa de los García, lo cual sería visto como una muestra de multiculturalidad y respetuo mútuo, salvo por un pequeño detalle sin importancia: la propuesta no contaba con el beneplácito de los García. A pesar de ello, los París llegaron con todos sus enseres el día en que el Ayuntamiento así se lo indicó.

Habían partido la casa en dos: la planta baja sería para los París y la planta de arriba para los García. Poco o nada duró tal reparto de espacios, ya que el primer día de convivencia, los París decidieron que la planta de abajo no les permitiría ver las puestas de sol sobre el valle, ya que el seto de ciprés que rodeaba la casa alcanzaba más de metro y medio. Los París invitaron a los García a cederles algunas de las habitaciones de la planta de arriba, a lo cual se negaron en redondo. En ese momento comenzó una trifulca que llevó a las manos a los padres de cada una de las familias. Los París contrataron los servicios de un matón para que intimidara a los García. Estos últimos pidieron ayuda a las casas vecinas, llamada que sólo fue respondida por algunas familias. Los García reclamaban que la casa número 34 de la calle don Perignon era únicamente propiedad de ellos. Pero todos los esfuerzos fueron en vano, a cada nueva familia que acudía en auxilio de los García se sumaba un nuevo matón que en ocasiones era contratado directamente por el Ayuntamiento, quien a través de los París pretendía mantener bajo control la gran caldera de gas de sus vecinos los Delafonte. Finalmente, viendo que la capacidad en contratar sicarios de los París era ilimitada, los García se vieron relegados a dos habitaciones de la planta de arriba: la habitación de matrimonio y el cuarto de baño.

No podían acceder a la cocina, lo cual les hizo tener que improvisar una cocina en la habitación de matrimonio. Algunos miembros de la familia eran buscados por sicarios de los París y tuvieron que huir a otras casa adyacentes, muchas de las cuales les denegaron posteriormente la entrada por miedo a las represalias que pudiera llevar a cabo el propio Ayuntamiento, tal vez en la factura de la luz, quien tildaba a los García de provocadores y exaltados.

La única fuente de agua para los García que habían decidido no abandonar su casa era el cuarto de baño. Quienes vivían en la habitación de matrimonio tenían que pasar serios controles para poder llegar al cuarto de baño a por una jarra de agua. Pronto les prohibieron el uso de los pasillos y de las escaleras de la casa, por lo que todo intercambio de víveres y enseres debieron de ingeniárselas para realizarlo por las ventanas.

Pero la paciencia de los García también tenía un límite. De modo que con algunas de los productos que existían en el botiquín del cuarto de baño, hicieron algo parecido a unos petardos con los que pretendían reconquistar las habitaciones perdidas, al menos, de la primera planta. Las respuestas de los París, no sólo no se hacían esperan sino que a veces llegaban sin haber sido necesaria provocación alguna y generalmente consistían en que sus matones, con ayuda de la Policía Municipal, y provistos de armamento de última generación, entraban en las habitaciones de los García y dejaban tras de sí algún cadáver y unos cuantos mal heridos, sin importarles quien había o no tirado el petardo en cuestión.

Después cortaron el agua del cuarto de baño de arriba. Luego la luz de las dos habitaciones. Más tarde tapiaron las puertas. Los productos les llegaban desde la casa de al lado, cuyas ventanas estaban interconectadas por unas cuerdas que sólo pendían por las noches, a fin de esquivar la perpetua mirada de los París. El conflicto se intensificaba y los García estaban cada vez más sumidos en un callejón sin salida. Ellos decidieron lanzar petardos. Una generación entera de los García había nacido ya con la muerte como compañera de viaje, jugando entre los escombros de lo que un día fue su casa. ¿Y tú, qué hubieras hecho?

Evidentemente esta historia es una burda simplificación de otra historia que me contaron, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Por cierto, creo que ahora Israel está llevando a cabo una de las mayores ofensivas bélicas (ellos las llaman incursiones) sobre la franja de Gaza y además esta noche juega el Madrid… digo, por si a alguien le interesa.

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