CUANDO SE PIERDE EL PULSO CON LA REALIDAD. Reflexiones sobre el artículo “Europa: espacio de lucha” de Toni Negri

En el último número del periódico DIAGONAL, aparece un artículo de Toni Negri bajo el título “Europa: espacio de lucha”.

De nuevo Negri, vuelve a abrir temas de debate interesantes que mucho tienen que ver con los distintos proyectos de reagrupación a la izquierda del social liberalismo en Europa. El paradigma sobre el que discute en el artículo es el siguiente: ¿Hemos superado en Europa las fronteras nacionales en lo que respecta a la construcción de estos proyectos?

Por supuesto, la apuesta de Negri nada tiene en relación a la construcción de esos proyectos a nivel de organizaciones o partidos políticos. Sin embargo, comienza su artículo asestando una dura crítica a dos de esos proyectos sobre la base de su oposición al Tratado Constitucional Europeo, que no queda claro si el propio Negri defiende. Esos dos proyectos, que poco tienen que ver en su proceso de construcción y composición y que políticamente, de facto, representan dos tendencias políticas distintas (al menos en su nacimiento) y que sólo comparten nicho ecológico a la izquierda del oficialismo social liberal, son: el Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) encabezado por la LCR en Francia y Linke en Alemania. De estas agrupaciones dice que “Estos partidos y partidillos no han dejado de ser republicanos, corporativos y, cuando no lo son, consideran que sólo pueden reproducirse sobre una base nacional y que sólo dentro de esas dimensiones pueden construir un programa.” Y se queda tan pancho. “La construcción de Europa y el proyecto de una línea política comunista caminan juntos.”

Desde la lógica anterior, el autor sitúa a la extrema izquierda europea en el campo del “anti -europeísmo”. Un anti-europeísmo coincidente con la política del Gobierno estadounidense y con los intereses del mundo económico y financiero atlántico. Lo que uno percibe tras leer semejantes aseveraciones es que la posmodernidad ha pulverizado las herramientas dialécticas necesarias para hacer análisis de clase.

A la hora de elaborar estrategia política, la confusión entre los verbos ser y deber ha causado estragos en la historia del movimiento obrero. Pero es dentro del romanticismo de la autonomía obrera donde esta contradicción se refleja de una manera más clara, sin por supuesto, estar el resto de familias políticas de la extrema izquierda libres de pecado. Las conclusiones de Negri no caen del aire, sino que son consecuencia de un análisis de la situación político-económica internacional, en la que percibe, como otros muchos autores de diversas corrientes apuntan hoy día, que el unilateralismo estadounidense está en crisis. En este contexto, existiría, según el autor, una contradicción entre los intereses imperialistas estadounidenses y la construcción y consolidación de Europa. Por estas razones, deduce que la “unidad europea es una tarea que hay que llevar a cabo, una responsabilidad que hay que asumir”. Y como DEBEMOS asumirla, la realidad nos da igual. Nos da igual que la reglamentación a nivel europeo sólo tiene aplicabilidad en cada Estado miembro cuando éste desarrolla su legislación. Nos da igual que aún estamos muy al principio en lo que respecta a la existencia de un mercado de trabajo europeo, y que la Unión Europea a penas haya comenzado a andar en materia laboral (tal vez, la Directiva de las 65 horas marque un punto de inflexión en esto). Nos da igual que existan marcos laborales que podamos encerrar aún en los límites del Estado Nación, a pesar de los procesos globales y europeos. Nos da igual que los salarios sí entiendan de realidades nacionales. Nos da igual que aún existan diferencias en cuanto al nivel de vida de los distintos estados miembros. Es decir, nos da igual que aún las realidades que rodean a la clase trabajadora de los distintos estados europeos sean sustancialmente diferentes. Negri ha dado con la clave, y cual párroco ha señalado la senda de la redención de la izquierda y todo lo demás es mezquino y “corporativo”. He aquí un ejemplo de cómo teoría y práctica pueden llegar a enfrentarse encarnizadamente, al confundir en nuestra elaboración estratégica los verbos ser y deber.

Por supuesto, que los procesos globales y europeos existen. No hay nada más que ver la línea coherente entre el AGCS (Acuerdo General del Comercio de los Servicios) de la OMC, la construcción del Espacio Europeo de Educación Superior y los Reales Decretos que en el estado español modifican la realidad universitaria. Pero a la hora de analizar estas reformas, hay a quienes nos pone cachondo hacerlo desde una perspectiva de clase. Ya ves, caprichos que tiene uno. Desde esta lógica me resulta incomprensible el ataque hacia la extrema izquierda europea por oponerse al Tratado Constitucional Europeo. ¿Qué hubiera sido preferible para el autor? ¿A qué se refiere con lo de la unidad europea? ¿Es preferible la unidad europea sobre una base neoliberal a nada? ¿Sería preferible un imperialismo con Europa a la cabeza a uno made in USA? ¿A qué se refiere con lo del anti europeísmo de la extrema izquierda? ¿Es anti europeísta oponerse al Tratado Constitucional Europeo? ¿Es una tarea de la izquierda alentar el Tratado de Lisboa? Porque tal vez, lo que propone el autor es mirar hacia otro lado cuando todo esto ocurra porque en definitiva es bueno hacer más profundo el Atlántico. Cuando extirpamos el análisis de clase de los procesos nos quedamos en la ceguera más absoluta. Por esta razón no sorprende que el autor llegue al extremo de acusar a la LCR casi de chovinismo, porque es incapaz de ver el análisis de clase que se esconde detrás del NO a muchas de las reformas europeas y que dista mucho de ser nacionalista, ya que está en el origen mismo del internacionalismo proletario.

Por supuesto que hay que tejer complicidades y alianzas a nivel de la izquierda revolucionaria europea, pero de ahí a acusar de corporativismo a aquellos proyectos que se están construyendo en cada contexto estatal hay un salto demasiado grande que sólo es posible darlo cuando la realidad que vemos no es la que es sino la que queremos ver.

LA IZQUIERDA REVOLUCIONARIA ANTE EL RACISMO DE LA DERECHA Y EL TITUBEO INTENCIONADO DEL SOCIAL LIBERALISMO. Cuando el Espacio Alternativo se acerca al borde del abismo

 

El racismo y la xenofobia de la derecha no tienen fin. Ya siendo ministro del interior, Rajoy intentaba incesantemente vincular inmigración y delincuencia. En vísperas de las elecciones intentaba aleccionar a los inmigrantes sobre las “costumbres y leyes españolas”. Y recientemente vemos como se suma a los esfuerzos que desde Bruselas intentan conectar inmigración con crisis, es decir, con paro. Si enlazamos las tres ideas, vemos que el mayor creador de discursos para la extrema derecha es el propio Partido Popular de Rajoy, quien tan sólo hace unos meses hacía llamadas a moderar el discurso en su propio partido: los inmigrantes traen delincuencia, degradación moral y paro.

Según Rajoy, hay 180.000 inmigrantes chupando del bote del estado, mientras que 20.000 andaluces se tienen que marchar a hacer la vendimia a Francia. Convendría decir que el número de andaluces que se marcha a la vendimia este año es el mismo que el año pasado y que en general no ha variado en los últimos años: 3.000. La razón por la que muchos andaluces se marchan a hacer la vendimia es porque las condiciones y el salario son mejores que en Andalucía, incluso en época de bonanza económica, la cual ha pasado sin pena ni gloria por los bolsillos de la mayoría de la sociedad. Es decir, que en la vendimia francesa se cobra mejor que con los señoritos andaluces a caballo, muchos de los cuales engruesan las filas del propio Partido Popular de Andalucía. Por otro lado, el PSOE se viste de progresismo al tildar de racista y xenófobo el discurso del líder de la oposición. Convendría recordarles a los señores socialistas que fueron ellos quienes firmaron la Directiva de la Vergüenza en Europa y quienes en Andalucía ordenaron la carga policial contra los afiliados y simpatizantes del SOC (Sindicato Obreros del Campo) el 28 de febrero de 2006, quienes se encontraban protestando a las puertas de la Maestranza de Sevilla, en donde Manuel Cháves estaba premiando a una de las mayores responsables de la degradación del empleo en el campo andaluz: la duquesa de Alba. Cuando el capital señala a los y las inmigrantes en momentos de crisis, sólo tiene una cosa en mente: que no miremos hacia el lugar correcto. Es preferible mirar al morenito que viene a “quitarnos el empleo y robarnos el paro” que a los duques y duquesas que se han enriquecido a costa de nuestro trabajo, y a quienes se les permite cerrar empresas so pretexto de la crisis y colocar sus grandes fortunas en algún paraíso fiscal. Las ganancias empresariales el año pasado y el anterior llegaron a records históricos. Por supuesto, yo no sólo no vi nada, sino que cada vez tenía más dificultades para llegar a fin de mes al aumentar el alquiler de la vivienda en la que oso vivir dignamente.

Lo mejor del discurso de Rajoy es que cala. Lo peor del “progresismo” del PSOE es que no señala hacia ningún lugar, como si esta crisis no tuviera ni padre ni madre. En este sentido, el único partido que aporta solución es el PP, la derecha, porque los socialistas y sus satélites están incapacitados para realizar cualquier análisis de clases de esta crisis. Esto representa un serio peligro y una seria amenaza. La derecha, con el beneplácito del social liberalismo, está dispuesta a echar leña al fuego de la extrema derecha si así logra sumar votos ante un discurso oficial desorientado. El enfrentamiento verbal respecto a la crisis entre los grandes partidos ofrece un discurso oficial que presenta a un Adán sin ombligo frente a un discurso de la oposición que señala a unos culpables claros con nombres y apellidos.

Ayer, en una asamblea de parados del sector de la construcción en Granada, me di cuenta hasta qué punto el discurso de la derecha está aprehendido por gran parte de la clase trabajadora nativa, quienes ven a los inmigrantes como los responsables de su situación. La izquierda revolucionaria tiene una clara responsabilidad ante esta situación. O se generan estructuras populares que sostengan luchas amplias que señalen hacia la plusvalía y a la clase social que de ella se beneficia como únicos responsables de la crisis, o el racismo y la xenofobia reinantes serán un magnífico caldo de cultivo para una extrema derecha que no dudará en minar las bases del movimiento obrero en cuanto la correlación de fuerzas le ofrezca un atisbo de esperanza.

Ayer se podía palpar la desesperación de parte de la clase asalariada en Granada. Padres de familia que sobreviven con menos de 750 € al mes (subsidio por desempleo) y que tienen que afrontar la subida de los tipos de interés. Ante esta desesperación es muy fácil sucumbir ante un discurso xenófobo y racista, pero que señala sin titubeo a unos claros culpables. Por esta razón, es más necesario que nunca una izquierda revolucionaria que sea capaz de masificar un discurso claro que señale a los verdaderos culpables de esta crisis. Es el momento de estar con la gente, de darle forma política a las exigencias de la mayoría de la sociedad, de conectar con sus inquietudes, que no son sino las nuestras.

Tendremos que reflexionar mucho sobre estas y otras cuestiones, pero debemos de ser conscientes de que hoy en día la izquierda revolucionaria no posee un ejército en cuanto a militancia se refiere. Con los activos que tenemos debemos afrontar este nuevo capítulo de la realidad social y económica. Eso pasa por seguir apostando por la construcción de amplios frentes de lucha en todos los terrenos que sean capaces de auto-organizar a parte de la clase asalariada y de actuar bajo el prisma de la lucha de clases. Pero también es necesario consolidarse políticamente, de construir un programa político al calor de las luchas y la experiencia, de comenzar a hilvanar el discurso que poco a poco ponga sobre la mesa, no ya las respuestas que queremos darle a la clase trabajadora como si fuéramos fariseos sin iglesia, sino las preguntas que queremos hacerle a la clase dominante. Y para ello las elecciones son un tren que no debemos de dejar pasar, porque no somos sólo activistas sociales sino militantes políticos, y lo único que nos diferencia de ellos es que nosotros queremos construir una herramienta política que sea capaz de golpear la realidad. Ver esto último solamente como una acción de consolidación orgánica del Espacio Alternativo es síntoma de la más terrible ceguera política, pues nuestra actuación en la calle, crecimiento y madurez política son tres vértices de un triángulo que están íntimamente relacionados e incapaces de existir el uno sin el otro.

DOCUMENTAL: “ERNEST MANDEL: UNA VIDA POR LA REVOLUCIÓN”

En la primera página del archivo de internet de Ernest Mandel, nos encontramos con un documental sobre su vida y obra. En el documental queda recogida no sólo la vida de una persona obsesionada desde los 13 años por la revolución y la emanacipación de la Humanidad, sino también determinadas pinceladas de una personalidad sobrecogedora, capaz incluso de convencer a un soldado nazi para no ser devuelto al campo de concentración del que procedía. En el video podemos ver a un Tariq Ali joven que compartía militancia por aquellos años con Ernest Mandel dentro de la IV Internacional. Espero que disfrutéis del vídeo. Sólo se puede ver desde la red. Para verlo pinchad sobre el link.

ERNEST MANDEL: UNA VIDA POR LA REVOLUCIÓN

DOCUMENTAL: “LA REVOLUCIÓN NO SERÁ TRANSMITIDA”

En relación a Venezuela, entre los revolucionarios y las revolucionarias existe todo un intenso debate en torno a dos cuestiones intimamente relacionadas: 1) ¿Cómo calificar al Gobierno venezolano? y 2) ¿Cuál es la labor política dentro del autodenominado proceso revolucionario bolivariano?

Indistintamente de lo anterior, el único punto de acuerdo parece ser que el papel de las clases dominantes venezolanas, beneficiadas históricamente por el imperialismo norteamericano, ha sido el de desestabilizar al propio gobierno por todos los medios. En el documental “La Revolución no será transmitida” se puede apreciar perfectamente lo anterior, así como las esperanzas que las clases populares depositaban en el Gobierno bolivariano. El documental, por supuesto, no cierra ninguno de los debates abiertos, pero muestra en carne viva un capítulo vital en la lucha de clases venezolana.

Lo más fascinante del documental es que durante su rodaje fue sorprendido por el golpe del Estado de abril de 2002. Es grandioso poder asistir en directo a la preparación y ejecución de un golpe de estado, que finalmente fue frustrado por el propio pueblo venezolano. Espero que lo disfrutéis. Lo podéis ver desde la red o descargándoos el vídeo. Pinchad sobre el link.

LA REVOLUCIÓN NO SERÁ TRANSMITIDA

RESOLVIENDO LA CRISIS CON MUCHA CLASE. Textos livianos de veraneo, núm. 7

Con este texto pretendo cerrar la serie textos livianos de veraneo. En los 6 números de esta serie he intentado mostrar lo que pienso acerca de un conjunto de cuestiones, unas de mayor y otras de menor actualidad. Lo he intentado hacer desterrando el lenguaje clásico marxista, porque entiendo que la lucha de clases, la explotación laboral, el racismo y la xenofobia, el origen de la ideología dominante, la crisis ecológica y la construcción de la Europa neoliberal son cuestiones tan evidentes que no hace falta leerse El Capital para comprenderlas, porque viven en nuestra misma realidad y nos golpean diariamente. Ahora mismo está lloviendo. Ciertamente no tiene mucho sentido seguir con unos textos hechos para leer en la playita (ja, ¡cuán iluso!).

Hoy, el presidente del Gobierno está dando las recetas para afrontar la crisis económica: el Estado va a subvencionar parte de la crisis a las empresas. Eso lo hace a la par que se jacta de haber eliminado el impuesto de patrimonio y de pretender reducir el impuesto de sociedades. Cabe, por tanto, preguntarse ¿de dónde proviene el dinero de las arcas estatales? Ese mismo dinero que irá destinado a subvencionar la crisis. No voy a descubrir el elixir de la eterna juventud cuando digo que al sustentarse el erario público preferentemente sobre los impuestos indirectos (ej. IVA) en detrimento de los directos (IRPF, patrimonio, etc), lo que ocurre es que cada vez más la financiación del estado recae sobre las rentas más humildes (AQUI). Tampoco me van a dar el Novel si afirmo que si el Estado ayuda a las empresas a pagar el paro de sus trabajadores, lo que ocurre es que la empresa está dejando de pagar una parte de salario al trabajador (salario diferido). Esto quiere decir que finalmente los Presupuestos Generales del Estado están siendo subvencionados fundamentalmente por los salarios nominales y que la participación en ellos de los beneficios empresariales es cada vez menor. La socialdemocracia, que inventó aquello del reparto de la riqueza dentro del capitalismo acaba de desprenderse del molesto invento. ¡Vaya! El keynesianismo acaba de protagonizar la crónica de una muerte anunciada. Que los trabajadores subvencionen al Estado y que el Estado subvencione a la clase burguesa. ¡Viva el reparto de la pobreza! ¡Abajo Robin Hood!

Los y las trabajadoras sufriremos el paro, el encarecimiento de los productos de primera necesidad, la degradación de nuestras condiciones laborales, la subida de los tipos de interés y encima tendremos que subvencionar las facturas atrasadas de nuestros jefes. ¿Quién dijo que la lucha de clases no existía? El conflicto palestino existe independientemente de que una de las partes en contienda a penas tenga tirachinas con los que defenderse, de igual manera que la lucha de clases existe indistintamente de si la gente trabajadora tan sólo posee un palillo de dientes con el que hacer frente al carro de combate de la clase capitalista. Amotinados en la Cisjordania de la burocracia sindical y en la franja de Gaza de la izquierda, la clase trabajadora parece una etnia al borde del derrumbe de su propia identidad.

Hoy, Rodríguez Zapatero ha sido el mejor baluarte de la burguesía. Todas las sospechas acerca de quién o quiénes íbamos a pagar esta crisis se han hecho realidad. El año pasado las ganancias empresariales alcanzaban cifras históricas, este año somos los más humildes quienes tenemos que echar mano de nuestras cuentas bancarias para afrontar la caída del crecimiento económico. Hay quien dice que volvemos al “capitalismo salvaje” de principios del siglo XX. En cierto modo es así.

Y mientras, los pesados, seguimos intentando fabricar una izquierda social y política que haga frente a esta ofensiva. Este texto liviano ha sido menos jocoso que de costumbre, pero entre la lluvia, la comparecencia del presidente, la inesperada muerte de Celia Hart y otros asuntos, “hoy no tengo ganas de subirme al mundo”, porque lo que me apetece es darle la vuelta de una vez por todas.

Gracias a todos aquellos y a todas aquellas que habéis seguido estos textos. No os sintáis aliviados, porque ya me inventaré algo para seguir dándoos la brasa.

¿UNA EUROPA LORQUIANA? Textos livianos de veraneo, núm. 6

No me negaréis que los estupefacientes no han empujado la inspiración de modo tal, que han dejado tras de sí grandes plumas de oro en la literatura universal. Desde nuestros castizos místicos que vivían sin vivir en sí (¿lo cualo?) hasta el virtuoso del láudano Edgar Allan Poe, las drogas han estimulado la creatividad de grandes literatos y también letristas, ya que no debemos olvidar las geniales letras de Joaquín Sabina, quien jamás se cayó de un cocotero. Mucho se especula sobre la droga que está detrás de una de las obras de teatro menos conocidas de Federico García Lorca, que, según algunos expertos, muestra la quintaesencia del pensamiento lorquiano acerca del teatro mismo. Quizá los dos caballos blancos que aparecen en la misma sean alguna especie de pista. Esta obra es El Público y entre surrealismo y surrealismo, hay quien la clasifica como meta teatro. En palabras del Director, que es uno de los personajes, así es como parece ser que Lorca veía la interpretación escénica: “Y demostrar que si Romeo y Julieta agonizan y mueren para despertar sonriendo cuando cae el telón, mis personajes, en cambio, queman la cortina y mueren de verdad en presencia de los espectadores… ¡Hay que destruir el teatro o vivir en el teatro!…

Según cuenta la leyenda negra de Hollywood, muchos actores de la gran pantalla quedaron atrapados en sus personajes. Así, hay quien recuerda haber visto a Jhonny Weissmüler golpeándose el pecho en el salón de su propia casa o saltar entre las azoteas de los edificios, creyéndose el mismísimo Rey de la Jungla. El mito no es más justo con Anthony Perkins, de quien se dice que murió creyendo ser el personaje de Psicosis. ¿Realmente despertaban sonriendo cuando caía el telón o quemaban la cortina en presencia del público? ¿Sería lícito hacernos la misma pregunta con Sarkozy? ¿Y con Zapatero?.

Todos los gobiernos de cada país miembro de la Unión Europea, y en especial el gobierno del PSOE, explotan el mito de la Europa social. En el Estado Español se alude al espíritu de la transición (nos hubiera venido bien un buen exorcismo) y a la apertura de la España franquista que supuso la entrada en la Unión Europea, para alentar la mitología del avance social europeo. Incluso hoy día quienes nos oponíamos al Tratado Constitucional Europeo teníamos que aguantar las burlas del mismísimo Forges quien nos tildaba de trogloditas en el mejor de los casos. El guión de la obra teatral era bien conocido: Europa es bienestar social y quien se opone a sus reformas desde la izquierda es un trasnochado. Veamos pues con cuánta fidelidad se ajusta el guión a la realidad.

Desde el tratado de Maastricht hasta la reforma de las 65 horas semanales hay toda una línea coherente en lo que a bienestar social se refiere… de las clases pudientes, claro. El mismo tratado de la Unión Europea (1992) es un compromiso de reducir el gasto social de cada estado miembro. Los sucesivos recortes presupuestarios y privatizaciones de los servicios públicos no son sino la consecuencia lógica del “pecado original” de esta Europa de hoy. El intento de Constitución para Europa poseía entre otras lindezas: un compromiso de aumentar los esfuerzos militares, el refuerzo de la frontera sur, la conversión de los servicios públicos supervivientes en mercancías de compra y venta al mejor postor, facilitaba los cierres patronales y las deslocalizaciones de empresas, circunscribía el derecho de huelga a las negociaciones colectivas y otorgaba la independencia absoluta al Banco Central Europeo. Amparada en algunos artículos de la difunta Constitución Europea, la Directiva Bolkenstein era, entre otras cosas, un intento de acelerar la liberalización de la sanidad y la educación públicas, amén de enrasar para toda Europa los derechos y garantías laborales, junto con las retribuciones salariales, al mínimo existente en algún país europeo. Esto es: trabajar en Reino Unido con salario y contrato rumanos. Tan sólo unos pocos votos hicieron posible el rechazo de semejante reforma. El proceso de Bolonia y la construcción del Espacio Europeo de Educación Superior, junto con la recién aprobada reforma de las 65 horas semanales y el endurecimiento de las políticas de inmigración (la bautizada como Directiva de la Vergüenza) son ya ejemplos suficientes para reventar el mito de la Europa social.

No diría que la democracia no sea un fin para esta Europa nuestra, sino más bien lo que diría es que no es un problema. Cuando, en un alarde de democracia, la Europa del capital decidió someter a referéndum la Constitución Europea y fue rechazada en Francia y Holanda, los “demócratas” europeos decidieron que aquello no iba a suponer problema alguno. Y así fue como resucitaron al muerto que los ciudadanos europeos habían decidido matar, firmando más tarde el Tratado de Lisboa, que no es sino la Constitución europea con unos pocos menos de artículos y un poco menos de plebiscito. Es curioso, que mientras se firmaba el Tratado en Lisboa, pasando por alto esas cosas molestas que se llaman ciudadanos y referéndums, los medios europeos criticaban a Hugo Chávez, quien se encontraba reconociendo su derrota en el referéndum constitucional del 2 de diciembre. A nadie se le ocurrió señalar a los gobernantes europeos con el dedo acusador y con la misma lógica de lo tiranísimo y lo democratérrimo. Pero de vez en cuando a nuestros líderes se les mete una piedra en el zapatito. Esa piedra se llamaba constitución irlandesa, quien obligaba al Gobierno irlandés a hacer una consulta a sus ciudadanos acerca del Tratado. Irlanda dijo NO. Sarkozy, presidente de turno de la Unión Europea, viajaba a Irlanda a comprender las razones del NO. Se conoce que a los presidentes en Bruselas les deben pagar buenas dietas porque para comprender las razones del no, más barato le hubiera salido quedarse en Francia y escuchar. Sólo con esto, sin necesidad de mencionar que en algunos estados miembros se vuelven a ilegalizar partidos políticos, sería suficiente para acabar con el mito de la Europa como alma mater de la democracia.

Sin embargo, los gobernantes europeos salen cada a día al escenario a representarnos el sainete de la Europa social y democrática. Me vuelvo a hacer realmente la misma pregunta que antes: cuando Sarkozy le echa la bronca al gobierno irlandés por haber consultado a la población ¿se cree realmente el papel que le ha tocado en esta farsa? Es decir: ¿cree que es realmente Romeo y Julieta o se despierta a carcajadas cuando cae el telón? Porque finalmente ¡Hay que vivir Maastricht o destruir Maastricht! “No vale silbar desde las ventanas. Y si los perros gimen de modo tierno hay que levantar la cortina sin prevenciones.”