POR EL REAGRUPAMIENTO: IZQUIERDA ANTICAPITALISTA Y EN LUCHA

Documento y resolución sobre el reagrupamiento de la izquierda revolucionaria, Izquierda Anticapitalista y En lucha/En lluita de la Asamblea Estatal de En lucha/En lluita 2009. Como En lucha/En lluita tenemos un modelo bastante claro de qué es un partido revolucionario: un modelo basado en la experiencia acumulada desde principios del siglo XX hasta hoy. Es un partido que pretende agrupar a la gente más combatiente, ser democrático y centralizado en su acción, arraigarse entre las masas populares, participar en todas las luchas y, en definitiva, convertirse en la dirección política de la revolución socialista.

Pero una cosa son las grandes ambiciones y otra es la realidad. Lo primero sobre lo que hay que reflexionar es cómo se construye un partido así. Más allá de la estrategia o la táctica y las prioridades políticas de cada intervención, están los mecanismos de cómo acumular una afiliación experimentada, además de nutrida. Descartado el trabajo dentro IU (y creemos que con el tiempo fue una decisión acertada) no hemos tenido más opción que la afiliación individual como grupo. Esta ha sido una opción que nos ha servido para construir una reducida, pero real, presencia en ciertos movimientos sociales y espacios, pero no una opción que haya permitido convertirnos en un pequeño partido de unos cientos de militantes –ni hablar de miles– o hacer un paso más hacia una izquierda revolucionaria más amplia.

Nada de esto nos debe sorprender. Históricamente, fuera de una gran explosión de luchas y una radicalización política generalizada, es difícil que no sea así. Si miramos la historia, vemos que los partidos revolucionarios con una implantación notable se han formado en base a una serie de factores interrelacionados: las escisiones en organizaciones existentes –caso de los partidos comunistas formados en base a escisiones en los partidos socialistas después de la Revolución Rusa– o fusiones –por ejemplo el POUM–, además de una situación de gran agitación social. En los 60 y los 70, por el nivel de lucha era posible crear organizaciones con unos miles de militantes, si no de masas –caso de la Ligue Comuniste Revolucionaire (LCR) en Francia y el Socialist Workers Party (SWP) en Gran Bretaña o la izquierda radical en el Estado español, Italia y gran parte de Latinoamérica. Aunque, incluso en estos casos, raramente su crecimiento se dio solamente en base a una acumulación numérica de afiliados individuales.

Las nuevas formaciones anticapitalistas

A raíz de la derechización de la socialdemocracia, el colapso de la mayoría de los partidos comunistas y, sobre todo, el auge del movimiento altermundista, en los últimos años han aparecido una serie de organizaciones y coaliciones –especialmente en Europa– que se definen como “anticapitalistas” o, al menos, “antineoliberales”. Son muy diversas en sus orígenes: desde una coalición que surge del movimiento antiguerra (caso de Respect); la radicalización del comunismo ortodoxo –caso de Rifundazione Comunista en Italia, aunque con la incorporación de sectores procedentes de la izquierda revolucionaria–, la fusión de organizaciones existentes –caso del Bloco d’Esquerda en Portugal, con la participación de la Cuarta Internacional (CI) y una organización de procedencia maoísta–, hasta una escisión de la socialdemocracia –caso del Die Linke en Alemania, fusionado con los excomunistas del Este. Incluso, ya han aparecido escisiones de la primera ola de estos partidos –caso de Sinistra Critica en Italia. En algunos casos, estas formaciones son claramente reformistas en su orientación, como por ejemplo Die Linke. Sin embargo, en todos los casos hay una presencia, con más o menos influencia, de sectores radicales y abiertamente revolucionarios.

Hay una excepción importante entre estas nuevas formaciones: el Nouveau Parti Anticapitaliste (NPA) en Francia. El NPA, en contraste con la mayoría de estas formaciones nuevas, tiene un programa revolucionario. Además, está formado principalmente en base a una organización marxista revolucionaria: la LCR. La decisión de la LCR de abandonar algunas de sus señas de identidad y formar, con miles de otros activistas, un partido no explícitamente leninista o marxista pero sí con un contenido político que plantea una oposición sin ambages al capitalismo y cualquier compromiso con el social-liberalismo es una apuesta valiente y, de entrada, claramente acertada. No cabe duda de que la creación de la NPA ha resultado muy atractiva para una capa importante de anticapitalistas que no se sentían representados por los partidos tradicionales; sobre todo el baluarte tradicional de izquierda en Francia, el Partido Comunista de Francia (PCF), partido que padece desde hace años un declive casi terminal.

La creación del NPA ha sido posible por dos razones fundamentales: el alto nivel de movilizaciones durante los últimos casi 15 años y la existencia de una organización con unos miles de afiliados y una larga experiencia militante e implantación social como era la LCR. Sin estas dos condiciones no hubiera sido posible su formación, al menos con las características que ahora tiene. Tampoco es cuestión de ser acríticos con el NPA. Está claro que el papel exacto de los marxistas revolucionarios dentro del nuevo partido tendrá que clarificarse sobre la marcha. Sin embargo, éste es un problema que vale la pena asumir –la alternativa sería un fácil purismo ‘revolucionario’.

Desde hace cinco o seis años nuestra corriente, la Corriente Socialismo Internacional (Internacional Socialist Tendency, IST), ha destacado tanto la importancia de las nuevas formaciones de la izquierda radical como la necesidad de orientarse hacia ellas. Por eso, nuestros compañeros trabajan dentro de organizaciones o formaciones diversas en varios países, como es el caso en Alemania, Brasil, Corea del Sur, Dinamarca, Francia o Italia entre otras. O han formado parte de coaliciones electorales, como en Australia, Grecia, Irlanda, etc. La forma de nuestro trabajo y su alcance depende tanto de nuestra propia fuerza como de las circunstancias de cada formación donde trabajamos. En algunos casos nuestra presencia es más abierta o más independiente que en otros. En la mayor parte de los casos –al menos hasta ahora– la experiencia se puede considerar positiva, en el sentido de que se ha reforzado la presencia de una izquierda alternativa, lo que ha dado a nuestros compañeros la oportunidad de trabajar en un entorno más amplio. Una excepción ha sido el caso de Gran Bretaña, donde tanto nuestra participación en Respect como en el Scotish Socialist Party (SSP) ha acabado negativamente –aunque por razones diferentes.

La otra izquierda en el Estado español

Desde hace cinco años defendemos la necesidad de construir una nueva izquierda alternativa en el Estado español; una izquierda combativa, plural, anticapitalista e inspirada por la diversas izquierdas alternativas que han surgido en otros lugares del mundo. Éste ha sido un elemento constante y central de nuestra propaganda y nuestras intervenciones. Sin embargo, más allá de las necesidades objetivas y los deseos subjetivos. ¿Cuáles son las posibilidades de construir una izquierda así? ¿Un Die Linke, un Bloco d’Esquerda o un NPA? ¿O algo completamente diferente?
Es cierto que a nivel local o municipal hay y ha habido iniciativas en este sentido que han empezado a llenar el vacío en la izquierda alternativa, y en las que podemos participar –el caso más obvio es la CUP de Barcelona. No obstante, a otros niveles, tanto nacionales (con la parcial excepción de Euskal Herria) como estatales, la situación es en general poco esperanzadora.
Si contemplamos los tres ejemplos citados arriba –no porque creamos que se puedan copiar estos modelos, sino porque es relevante hacer alguna comparación para entender nuestra propia situación– vemos con más claridad los problemas que confrontamos.

El espacio de un Die Linke lo ocupa IU: una izquierda reformista con una buena dosis de retórica anticapitalista. Pero mientras que el partido alemán está en pleno auge y ha atraído amplias capas de gente trabajadora y jóvenes (y por eso nuestros compañer@s alemanes hacen lo correcto al trabajar dentro de sus filas), IU está en plena crisis. Por un lado, se ha adoptado una orientación cada vez más socialdemócrata y por el otro, su ‘izquierda’ –capitaneada por el PCE– se ha mostrado incapaz de ofrecer una alternativa clara. Esto no quiere decir que no haya muchos afiliados y simpatizantes de IU con quienes se pueda contar en cualquier lucha o, incluso, proyecto para una nueva izquierda. No obstante, su falta de atractivo para mucha otra gente que forma el entorno del anticapitalismo y que busca una alternativa –además de su declive imparable, tanto en militancia como en votos–, significa que IU no sirve como base para lanzar una alternativa al reformismo.

Tampoco pensamos que exista la posibilidad de una formación estable basada en organizaciones existentes, al menos a corto plazo. El primer problema es sencillamente que ninguna organización tiene el tipo de base que sí tuvieron los fundadores del Bloco para atraer suficiente gente a un proyecto amplio y plural. A nivel estatal solamente tres organizaciones reúnen unos cientos de afiliados cada una: el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE), Corriente Roja (CR) e Izquierda Anticapitalista (IA). El PCPE claramente tiene la perspectiva de ‘reconstruir’ un Partido Comunista de corte ‘marxista-leninista’ y por eso es difícil ver cómo este partido participaría en un proyecto como el de que hablamos; aunque no se pueden excluir colaboraciones puntuales. Con CR tenemos relaciones bastante buenas, aunque el nivel de convergencia ideológica es limitado. Habrá que ver si en un futuro lejano están dispuestos a participar en un proyecto de unidad abierta. Más irreal aún sería un tipo de organización basada en los grupos trotskistas ortodoxos –tanto por sus pocas fuerzas como por sus divergencias políticas y su dogmatismo.

Sin embargo, aunque no existe una LCR ni ha habido un nivel de movilizaciones como en Francia, pensamos que el ejemplo del NPA tiene elementos que debemos considerar cuando examinamos el panorama político en el Estado español.

En lucha/En lluita

Para la asamblea de 2007 se escribió un breve resumen de la historia del grupo y no hace falta repetir muchas de las observaciones que hicimos allí. Solamente destacamos algunos aspectos sobre nuestra trayectoria que son relevantes para este documento.

Después de 15 años de existencia, puede parecer poco lo que hemos conseguido. Sin embargo, hay que contextualizar la experiencia del grupo dados nuestros orígenes tan precarios. Es obvio que el grupo no ha avanzado como hubiéramos esperado hace cinco años, pero durante este tiempo hemos mantenido una presencia en toda una serie de espacios políticos, y en algunos casos nuestra contribución ha sido relativamente importante en el sentido de hacer propuestas, organizar movilizaciones, etc. Sin exagerar, este ha sido el caso sobre todo en Barcelona, y en los últimos años en Sevilla y, en menor medida, en Madrid, donde hemos:

- Participado en el movimiento contra la guerra, las movilizaciones para los foros sociales, el movimiento estudiantil, etc.
- Mantenido un núcleo de militantes jóvenes ya experimentados capaces de intervenir en los espacios sociales y políticos con una cierta soltura; que saben hablar en público, escribir, etc.
- Mantenido un buen nivel de propaganda escrita: el periódico En lucha (1998-2007 ahora la revista La Hiedra/L’Heura y docenas de folletos traducidos y, cada vez más, escritos por nosotros.
- Organizado unas jornadas anuales desde hace 15 años, últimamente en los tres lugares dónde tenemos agrupaciones, además, de un sinfín de charlas públicas, talleres, etc.

Esta realidad nos plantea la necesidad de mirar con detenimiento las opciones que tenemos para ver cuál es el paso para seguir adelante en la construcción de una izquierda anticapitalista.
Para nosotr@s la cuestión central no es construir una sección de la IST por sí misma, sino cómo construir una izquierda revolucionaria en el contexto político y social del Estado español. Ya desde hace cinco o seis años hemos venido cambiando nuestra posición en relación a la cuestión de las alianzas y el reagrupamiento. Concretamente, nos hemos acercado cada vez más a la perspectiva de un mayor entendimiento con lo que hoy es IA; un acercamiento que, desde nuestro punto de vista, tiene grandes posibilidades de convertirse, incluso, en una unidad orgánica.

Izquierda Anticapitalista

IA tiene sus origines en la LCR, sección española de la CI. La LCR fue fundada en 1971 y existió hasta 1991 cuando se unificó con el Movimiento Comunista (MC). La organización unificada duró unos dos años antes de desintegrarse a base de sus desacuerdos ideológicos y la desconfianza mutua. La excepción fue Euskal Herria, donde aun existe Zutik; aunque IA tiene su propio grupo.

Una minoría de los exmilitantes de la LCR seguían como simpatizantes de la CI dentro IU y organizaron a su alrededor Espacio Alternativo (EA), que funcionó hasta 2008 como una tendencia dentro de IU. EA defendía dentro de IU una orientación más centrada en los movimientos sociales, menos institucional, más plural y más combativa. Llegaron a tener alrededor del 10% de los delegados en algunas de las asambleas federales de IU.

IA se fundó en 2008 después de que Espacio Alternativo y sus organizaciones afines (Revolta Global, Espacio Revolucionario Andaluz, etc.) rompieran definitivamente con IU. Esto nos pareció un paso muy positivo, algo que reconocimos públicamente, y en los últimos meses ha demostrado ser cierto. La verdad es que hace unos años no pudimos haber imaginado que los compañer@s de EA/IA fueran capaces de dar este paso después de tantos años más o menos integrados en IU, con una militancia bastante mayor y, además, logrando obtener en esta salida un cierto éxito al establecer unas bases modestas para la reconstrucción de la izquierda revolucionaria en el Estado español. Nos alegra habernos equivocado.

La intervención de IA en las elecciones europeas –a pesar de un voto bastante decepcionante– mostró, aunque sea modestamente, las posibilidades de atraer gente a una alternativa anticapitalista no sectaria. Cientos de personas entraron en contacto con la organización por primera vez, con docenas de nuevos afiliados y grupos de apoyo.

IA tiene un núcleo de cuadros experimentados nada desdeñable y una implantación encaminada a ser realmente estatal. Además el legado de la LCR es algo muy tangible, como es su identificación con el NPA francés. La realidad es que, hoy en día, de entrada, parece que IA tiene unas posiciones políticas muy cercanas a las nuestras y ocupamos un espacio similar.

Lo que nos une con IA

Compartimos una trayectoria histórica de lucha contra el estalinismo y en defensa de los principios del marxismo revolucionario (el trotskismo heterodoxo y el comunismo disidente); la imposibilidad de acabar con el capitalismo por las instituciones del propio sistema; el socialismo basado en la democracia directa desde la base y el internacionalismo. Por eso, ambas organizaciones nos identificamos con las mejores experiencias históricas del movimiento revolucionario en el Estado español: concretamente el POUM en los años 30 y la LCR y otras organizaciones en los años 70.

Hoy en día, aunque seguimos insistiendo en la centralidad de la clase trabajadora en la lucha para la liberación humana, reconocemos que hay una nueva configuración de la clase trabajadora lejos de la visón clásica de una clase obrera masculina e industrial; una clase trabajadora que es joven, también femenina y diversa; que incluye los nuevos sectores como servicios, l@s precari@s, etc. La lucha contra todo tipo de opresión –por la liberación de las mujeres, la libertad sexual, el fin del racismo– se enlaza con la lucha de clases y por el socialismo.

Al mismo tiempo, reconocemos la existencia de una izquierda social relativamente extensa que no se identifica con buena parte de la izquierda institucional existente y ve tanto la necesidad como la posibilidad de agrupar, al menos, a parte de esta izquierda en una nueva formación sociopolítica. Esta izquierda social se ha configurado en el contexto del nuevo movimiento altermundista a nivel internacional desde los acontecimientos de Seattle en 1999. Tanto la CI como la IST han insistido en la centralidad de este ‘movimiento de movimientos’, que en su diversidad y pluralidad ha reflejado mejor –sea por los foros sociales o por las iniciativas múltiples a nivel más local– el nacimiento de un nuevo espacio para la izquierda anticapitalista. A raíz de esta convergencia, las relaciones entre la IST y la CI se han profundizado –y mejorado– en los últimos años: en Francia e Italia participamos en sus organizaciones y en Grecia hemos formado una coalición electoral con ellos.

De ahí llegamos, tanto IA como En Lucha/En lluita, a un análisis de la necesidad de la construcción de una nueva izquierda. IU ni puede llenar el vacío existente ni puede ofrecer una alternativa a las capas sociales que buscan una alternativa anticapitalista. En consecuencia, tal alternativa se puede y se debe construir fuera de la izquierda organizada existente.

Compartimos también la necesidad de reconstruir el movimiento sindical. Sin descartar la intervención en los sindicatos mayoritarios. La realidad del movimiento sindical en el Estado español significa una intervención flexible en diversas formas de organización sindical, pero siempre con el énfasis en la democracia y la participación de los trabajadores en los lugares de trabajo por medio de las asambleas.

Ambos reconocemos, asimismo, la centralidad de la cuestión nacional en el proceso político-revolucionario en el Estado español, y por eso defendemos a ultranza el derecho a la autodeterminación de las nacionalidades oprimidas, su derecho a la independencia y rechazamos cualquier defensa de la unidad del Estado o la constitución de 1978. Tanto IA como EL tenemos una visión matizada de la llamada “lucha armada”. En el caso del Estado español hacemos una crítica sin ambages de la estrategia militar de ETA, sin dejar de reconocer que el conflicto en Euskal Herria tiene raíces políticas y urge una solución política que pasa por el derecho a la autodeterminación, el fin de la represión, la amnistía y una tregua indefinida.

Divergencias superables

Obviamente, hay bastantes diferencias si queremos mirar con lupa. Debemos reflexionar, no obstante, si éstas son o no un impedimento para el reagrupamiento.

Por ejemplo, nuestro análisis de los llamados “países comunistas” como sistemas de Capitalismo de Estado fue el centro de las divergencias originales que llevaron a los fundadores de nuestra corriente a romper con el trotskismo ortodoxo ya hace casi 60 años. Sin embargo, con el colapso de la URSS y el bloque del Este y la implantación del capitalismo más salvaje en China, este debate, si no está superado del todo, tiene, al menos, una relevancia mucho menor que hace veinte años. También existen diferencias sobre los orígenes de la opresión de las mujeres y su relación con la lucha de clases. No obstante, a nivel político compartimos en gran medida la orientación de IA en la lucha por la liberación de las mujeres y por eso las concepciones teóricas sobre el origen de esta represión no deben ser un obstáculo para desarrollar un trabajo común. Para nosotros el lema ‘No habrá liberación de las mujeres sin socialismo, y no habrá socialismo sin la liberación de las mujeres’ es mucho más que un eslogan; es el resumen de un programa político.

También hay un problema potencial en relación a la diferente ‘cultura política’ de las dos organizaciones –término que no es fácil de definir y seguro que hay matices para todos los gustos. Básicamente, sería nuestra ‘manera de hacer las cosas’. Detrás de esto hay una concepción determinada de cómo se construye un partido revolucionario y qué es y cómo funciona el centralismo democrático. De entrada, creemos que nuestra reorientación desde 2007 ayuda a superar en parte las diferencias de IA hacia nuestra ‘cultura política’ –cuestiones desde cómo nos organizamos, el papel de las publicaciones y su venta, la política de afiliación, etc. A un nivel más profundo, aunque no negamos que estas diferencias existen, pensamos que son superables con discusión y clarificación de malos entendidos. De todas maneras estamos convencidos de que hay más cosas que nos unen que las que nos dividen. Además, durante los últimos cinco años trabajamos codo con codo con gente de EA/IA/RG en bastantes movimientos y espacios.

Lo que proponemos

Dado que desde nuestro punto de vista hay una convergencia entre las dos organizaciones, pensamos que algún tipo de unificación sería un gran paso adelante, no solamente para la izquierda revolucionaria sino para la construcción de una izquierda anticapitalista más amplia. Parece claro, además, que bastantes compañer@s y simpatizantes de IA tienen un punto de vista muy cercano al nuestro sobre qué tipo de organización hay que construir. Por ejemplo, mirando su página web durante la campaña para las elecciones europeas podían verse unas referencias casi uniformes en artículos y entrevistas sobre IA como el primer paso hacia una unidad anticapitalistas más amplia.

Por eso, y por todo lo que hemos mencionado arriba, pensamos que sería un paso tan necesario como realista plantear con l@s compañero/as de IA la unidad orgánica, y no solamente un acercamiento. No hace falta decir que la propuesta que hacemos aquí no es, ni mucho menos, definitiva y que estamos abiert@s a cualquier contrapropuesta y proceso de negociación que nos pudieran plantear l@s compañero/as de IA.

Creemos que es posible hablar de la creación de un ‘pequeño NPA’. Con esto queremos decir una organización revolucionaria algo más amplia que IA, en la cual nuestra entrada ayude a explorar la posibilidad de integrar a algún colectivo más y a más gente no organizada. Obviamente, la forma que tome tal procedimiento dependerá no de nosotr@s, y en el caso de que l@s compañero/as de IA acepten esta propuesta –o acepten hablar de ello–, dependerá de una negociación entre ambas organizaciones.
No en balde hablamos de ‘integración’ y no ‘fusión’ –así reconocemos que no será la unificación de dos partes iguales. Al aceptar la integración aceptamos que formaremos parte de IA y aceptaremos el programa que decidida democráticamente su afiliación.

Nuestro futuro como organización

El punto más peliagudo de todo este proceso –si llega a concretarse– es cómo nos organizaremos como simpatizantes de la IST dentro de una organización unificada. Por supuesto, esto no depende solamente de nosotr@s. Aunque esta es una cuestión hipotética, es necesario que tengamos presente cómo imaginamos nuestra continuación como una corriente en el interior de IA.

Creemos que en una organización más amplia donde coincidan diferentes corrientes y sensibilidades existirán tendencias organizadas. Nuestra intención es formar una tendencia; pero hay que insistir de entrada que será una tendencia abierta y constructiva.

‘Abierta’ porque no nos interesa una facción que funcione a espaldas de l@s demás militantes de la organización. Como en el caso del NPA, las reuniones de las tendencias deberían ser abiertas a cualquier afiliad@, sea o no simpatizante de la tendencia convocante y, si es posible, se realizarían en el local de la organización. Esto nos parece imprescindible para evitar cualquier sospecha sobre las intenciones de cualquier tendencia organizada.

‘Constructiva’ porque nuestra intención no es hacer ‘entrismo’, conseguir nuevos afiliad@s y marcharnos. Queremos ayudar a construir una organización unificada. En los momentos de plantear diferencias hay que ser muy sensibles con las necesidades de la organización unificada en su conjunto.

Al mismo tiempo, plantearemos el derecho a tener algún tipo de boletín de uso interno donde podríamos plantear temas de interés o de debate; pero siempre dentro del contexto de una actitud constructiva.

Respecto a la IST, por supuesto, al integrarnos en IA no nos opondremos a la relación que ya existe e imaginamos que seguirá existiendo entre IA y la CI. No obstante, nuestra intención es seguir como simpatizantes de la IST y participar como tales en las reuniones de la corriente como hacen l@s compañer@s frances@s e italian@s. Creemos que, además de tener una tendencia abierta, podría ser conveniente invitar a IA como observadora a las reuniones de la IST.

En lucha/En lluita, 7 y 8 de noviembre 2009


LA SOCIALDEMOCRACIA EN EL FILO DE LA NAVAJA: LA INMIGRACIÓN

rosamarchitaEl 17 de septiembre se aprobó la reforma de la ley de extranjería con los votos del PSOE, CiU y CC.

El PSOE lo tiene complicado. Ante una crisis que pulveriza los contadores de parados, las tibias políticas sociales del gobierno que menor gasto social per capita tiene de la Europa de los 15 (países con rentas parecidas a las nuestras) no son más que un vacuo intento de echar tierra de por medio entre ellos y la cada vez más derecha del PP. Como ya hicieron los gobiernos fascistas en su momento (alemán, italiano y español), el Gobierno Zapatero culpa a los inmigrantes de la crisis y endurece las políticas de inmigración. En breve, respecto a inmigración, ésta es la opción que ofrece la progresía nacida de la transición modélica que, no por casualidad, ha dado lugar al estado menos social de los que hoy componen la comisión europea:

1-      Aumento de 40 a 60, de los días de retención en un CIE. Los CIEs (Centros de internamiento para exgtranjeros) se crean en 1985 y su finalidad es la de retener a las personas que se encuentran en situación irregular hasta su expulsión o repatriación. Aunque no son centros penitenciarios, poseen un régimen similar al carcelario, con la excepción de que quien se encuentra en su interior no ha cometido delito alguno, sino una falta administrativa (estar en situación irregular). Efectivamente, aunque muchas veces se han comparado con centros penitenciarios, lo cierto es que poseen más características en común con los limbos jurídicos tipo Guantánamo: 1) en el CIE no existe un régimen interno, 2) los retenidos no poseen protección judicial alguna, ya que son los propios “carceleros”, es decir la Dirección General de Policía, quienes monitorizan sus derechos, 3) Nadie, salvo la policía y los internos puede acceder al interior de un CIE, 4) el tratamiento es carcelario: vigilancia, revisión de los efectos personales, etc. 5) régimen estricto de visitas bajo la presencia física de un policía. El 29 de mayo de 2008 Zapatero decía tajantemente “Guantánamo no debe existir” . Pero claro, se refería a otro mucho más famoso. Nuestros Guantánamos, no sólo deben existir, sino que deben retener durante más tiempo a los inmigrantes.

2-      Para el reagrupamiento familiar se necesitaran 5 años de residencia en lugar del año existente hasta ahora. “Y sin política de conciliación, sin una política de conciliación decidida y eficaz, no es posible la igualdad en la familia. Sin política de conciliación las mujeres siempre salen perdiendo. Esta es la verdad y debemos reconocerlo los primeros, los hombres” Estas eran las palabras de nuestro querido presidente en la Conferencia de las Familas el 20 de enero de 2008. Y efectivamente la nueva reforma de la ley de extranjería ofrece realmente una nueva manera de solucionar el problema de la conciliación entre vida familiar y laboral, ya que si no hay familia, no hay nada que conciliar. Y es que si hay que hacer la cuadratura del círculo, lo mejor es borrar el círculo con una buena goma y dibujar sobre él un cuadrado.

3-      2 días después de aprobar esta aberrante ley, el presidente pronunció la siguientes palabras: “Sí, así afrontamos nosotros los momentos más difíciles … con un fuerte apuesta por la solidaridad … porque sabemos que, aún en un momento de recesión económica grave, la crisis no afecta por igual a unos que a otros. Hay algunos … que les afecta de una manera muy directa, muy grave y muy seria. Esos son a los que han de volcarse nuestras políticas y nuestras preocupaciones. Y cumplimos con ese compromiso de ser el partido que garantiza la cohesión social, la solidaridad y la estabilidad social en nuestro país.” Cabe recordar que la ley sube las multas a los inmigrantes en situación irregular de un máximo de 60.000 a un máximo de 100.000. Parece, por tanto, que el presidente no considera a los inmigrantes ilegales como sectores a cohesionar socialmente. Son ciudadanos sin derecho a ciudadanía, tal y como ocurría en las polis griegas con los esclavos. Y para hacer gala de la solidaridad y la estabilidad social, además ofrece la novedad de multar con hasta 10.000 euros a aquellas personas que ayuden o acojan a un inmigrante ilegal.

4-      No se reconoce el acceso a la educación no obligatoria. Es decir, que los inmigrantes que no tengan la residencia, no tendrán acceso ni al bachillerato ni a los ciclos superiores de FP ni a la universidad. Una excelente oportunidad para hacer de los ghettos sociales fábricas inagotables de trabajo no cualificado.

Una vez más, la retórica progresista del PSOE no pasa el examen de los hechos.

En un momento en que la inmigración es el caballo de batalla de la extrema derecha, el Gobierno pone sobre la mesa un endurecimiento de la política de inmigración que refuerza las tesis conservadoras de que la escasez de trabajo es debida a la competencia  entre trabajadores nativos y extranjeros. Mientras los inmigrantes sean los responsables del paro, nadie mirará a ese 468% más de Expedientes de Regulación de Empleo que las autoridades laborales  han aceptado este año respecto a 2008. Incapaz de enfrentarse a las clases que nos han llevado a la bancarrota, la socialdemocracia se ha metido en su propio callejón sin salida. Señala a los inmigrantes como los culpables de esta crisis. En Italia una reforma de extranjería similar ha sido llevada a cabo por una de las derechas más rancias de Europa (Berlusconi). El  mismo papel en el estado español ha sido reservado para los socialistas. Mientras, el sainete del partido obrero nos es representado sobre las mismas tablas en que Juan Carlos se disfraza de adalid de la libertad, Don Manuel de gran estratega de la democracia y Santi de crítico sagaz de la izquierda.

LA GRAN VICTORIA DEL PARTIDO SOCIALISTA

ZAPATERO_Y_GONZALEZEl domingo pasado el PSOE, ante más de 4 millones de parados que cobran menos subsidio y por menos tiempo debido a una reforma del gobierno González, obtuvo más de 6 millones de votos (38 %) en las elecciones al parlamento europeo. Y yo, cual iluso, me sigo sorprendiendo de la inmortalidad de la socialdemocracia.

Me gustaría hacer de éste un artículo sesudo, pero creo que va a tener más de pasión y de rabia que de detalle pormenorizado. Convengamos en poner un punto de inicio que no lo daré yo – un rojo proselitista ateo y para mal de todos los males, biólogo y del Cádiz- sino la propia OCDE (Organización de Estados Desarrollados), una organización para nada sospechosa de estar aupada por la extrema izquierda: en el último periodo de expansión económica las clases populares han perdido poder adquisitivo, mientras que las clases dominantes han obtenido beneficios record. Es más que evidente que esto no es casual. Que tiene su origen en la destrucción del llamado estado del bienestar que han dado lugar las reformas financieras, fiscales y laborales -amén de las privatizaciones- desarrolladas por los gobiernos desde los años 80 .

En todas estas contrarreformas, que nos han dejado a la mayoría de la población en la peor situación de los últimos 25 años, han tenido un papel central los sucesivos gobiernos socialistas. Así, las reformas laborales del gobierno González (92 y 94), o la del Gobierno ZP (2005), son las más duras en la historia de la era posfranquista, ya que son sin duda las que han permitido: la generalización de la precariedad laboral entre la juventud, la reducción de la prestación por desempleo que estamos sufriendo hoy ante una situación masiva de paro o el abaratamiento del despido. Reformas cuya “lógica” fue la de quitar el miedo al patrón a hacer contratos indefinidos, a contratar a jóvenes, o como dijo el mismo ministro Caldera “a despedir”. Habrá que señalar que existen otros miedos como el miedo a “quedarse sin empleo” o el de “no llegar a fin de mes”, otros miedos, los de la gente de a pié, que parecen no haberse tenido en cuenta jamás en ninguna reforma laboral. A esto hay que sumar las reformas fiscales que el PSOE ha implementado a favor de las rentas más altas, con la última novedad que ha sido la eliminación del impuesto de patrimonio, una supresión irrelevante para la mayoría de la población, pero a la que seguro que le estará muy agradecida la Duquesa de Alba. Todas estas reformas han contribuido a que las arcas estatales se sustenten progresivamente sobre las rentas más humildes, en una especie de Robin Hood a la inversa, un reparto social de la “riqueza” (pobreza) de los más humildes.

Sin duda, la derecha y los socialistas han sido dos grandes compañeros en este viaje a la aniquilación del Estado Social. Pero, precisamente la gran victoria del PSOE ha sido la de destruir las conquistas históricas de las mismas clases sobre las que se apoyaba. El PSOE sigue siendo para gran parte de las masas populares el partido de la izquierda, el que representa sus intereses frente a la derecha posfranquista. Y lo extraordinario es que esto es así a la par que los socialistas han sido imprescindibles en las contrarreformas que favorecían los intereses de las clases dominantes en detrimento de las clases populares. Esta es la cuadratura del círculo que ha sido capaz de realizar la socialdemocracia moderna. Esta es la gran victoria del Partido Socialista. Las formas por tanto, han de ser importantes para diferenciarse de la derecha: da igual cuánto destruyas siempre que lo hagas con una sonrisa en la boca. La derecha ha sido dura, cierto. Pero el papel del PSOE ha sido el de implementar las contrarreformas con las que la propia derecha se habría encontrado una oposición popular terrible. En ese sentido, los Botines, Florentinos y compañía habrán de estarles muy agradecidos a los socialistas, en tanto que han sido pieza clave en la consecución de sus intereses históricos.  La pregunta es ¿por cuánto tiempo más podrá sostener la socialdemocracia europea tal contradicción? ¿Hasta qué punto somos tontos quienes hemos sido tomados por tontos?

SOBRE LA UNIDAD EN LA IZQUIERDA. Apuntes para un debate

puno_en_altoEl debate sobre la unidad en la izquierda a veces se ha planteado en una lógica que enfrenta por un lado la situación real frente a una situación idílica que jamás ha ocurrido en la historia. Se presupone un ejército de Pancho Villa que sería deseable que caminara hacia la consolidación de un Ejército Rojo, fuerte y estructurado, como si las estructuras de la izquierda fueran ajenas a los procesos sociales. Ni siquiera en el momento en que por primera vez en la historia se consolidaba la primera gran victoria de la clase trabajadora que daba lugar al primer estado obrero del mundo, se dio tal unidad en la izquierda. Leyendo las primeras páginas de “Diez días que estremecieron el mundo” uno se percata inmediatamente de que la pluralidad respecto al número organizaciones obreras (independientemente de su influencia) era un claro síntoma del vigor y potencialidad de la clase trabajadora en vísperas de la revolución rusa. La unidad, por tanto, ha de clarificarse y contextualizarse. No existe unidad en el vacío o en el mundo de las ideas platónicas.

En primer lugar, en el contexto histórico actual es necesario delimitar el espacio de una hipotética unidad de la izquierda. Hablando de forma un poco más grosera en los términos, la izquierda, en tanto y en cuanto ha afrontado la contradicción que plantea la defensa de los intereses de la mayoría social viviendo en un sistema cuya lógica es la acumulación de capital de manos de una minoría social, presenta un panorama de división mucho mayor que las fuerzas políticas de la derecha. Tras la ofensiva neoliberal, la división es mayor si cabe. El viejo debate entre Reforma vs. Revolución vuelve con nuevos colores y nuevas contradicciones, planteando que la primera gran división dentro de la izquierda se da en cuestiones clave que tienen que ver con aceptar o no la gestión del sistema para unos o su co-gestión con el social liberalismo para otros. Vemos por tanto, que la unidad en la izquierda no es un concepto vacío sino que es algo lleno de contenido político, el mismo que delimita hoy día los proyectos del Partido Socialista Obrero Español  y de Izquierda Unida respecto del resto de fuerzas que se sitúan a la izquierda de los mismos.

En segundo lugar, hay que hablar de a qué nos referimos con aquello de unidad. ¿Un único partido? ¿Luchas unitarias? ¿Candidatura electoral única? De nuevo, el debate no se puede plantear como una cuestión de principios, porque el contexto pesa más que las ideas. La izquierda política no es un quiste aislado del entorno, sino que nace, vive y muere en él. ¿Cómo generar unidad ante un panorama de derrota general de la clase trabajadora? ¿A qué unidad podemos aludir cuando no se generan los necesarios marcos unitarios por la base entre las distintas fuerzas de la izquierda transformadora? ¿A qué victoria hacemos referencia como efecto fundador de un nuevo proceso constituyente? El nuevo sujeto político en Francia (NPA) no fue un decreto de su predecesor, la LCR. El proceso de construcción del NPA sólo puede entenderse desde las dinámicas de lucha originadas en los comités del NO a la Constitución Europea, que lograron una batalla unitaria seguida de la primera gran victoria de lo que podríamos llamar como la izquierda anti-neoliberal. La dinámica de lucha de las clases populares  generada desde entonces, con contundentes victorias como la del CPE, hace que el contexto sociopolítico al otro lado de los Pirineos no tenga nada que ver con el que aquí vivimos. Después llegó el tema de la delimitación en los términos en los que he mencionada más arriba. Por lo tanto, no cabe decretar desde arriba la unidad de la izquierda transformadora -véase el caso de las tres candidaturas de la izquierda revolucionaria en el estado español (IA, II y PCPE) a las elecciones europeas, amén de otras gentes- si antes no se han generado procesos de lucha amplios qua hayan sido capaces, no sólo de limar las asperezas en el día a día y dotarnos de un programa mínimo común, sino de reforzar la propia confianza entre las clases populares con una victoria que golpee de lleno en la psique de las y los de abajo.

Por lo tanto, la unidad de la izquierda no es un valor en sí, sino más bien algo que tiene un fuerte contenido político que hay que delimitar. No sólo hay un debate que señala el punto caliente del contenido (la cogestión del sistema), sino también del continente (partido, unidad en la lucha, candidatura, etc). Ambas cuestiones son inseparables del contexto sociopolítico. En cierta medida, evitando consideraciones deterministas, la fragmentación de la izquierda transformadora y, lo que es más, su escasa capacidad de intervención en la política general no son sino reflejo del estado de fragmentación y derrota general de la clase trabajadora, en tanto y en cuanto las organizaciones obreras son expresiones de ésta.

Somos muchos los y las que apostamos por la unidad de la izquierda radical en las luchas, pero a falta de dinámicas más amplias y victorias concretas, ésta unidad tiene los claros límites que refleja la correlación actual de fuerzas entre capital y trabajo. En nuestras manos está subvertir esta situación, cambiar la correlación de fuerzas y situarnos en un panorama más favorable en el que uno más uno no sea igual a cero.

TROTSKY Y LA VIOLENCIA INDIVIDUAL

trotskiA raiz de determinados artículos de opinión que han aparecido en los últimos meses criticando a determinadas opciones de la izquierda transformadora de no ser izquierda transformadora por no ejercer lo que algunos denominan como “violencia revolucionaria” cuando se refieren al terrorismo individual, he creído conveniente desempolvar un texto de León Trotski titulado “La posición marxista acerca del terrorismo individual” publicado en 1911. Concretamente el texto que cuelgo fue  re editado hace ya algunos años por la revista Laberinto.

A pesar de que entiendo que quien plantea tal trampa argumental, que se puede resumir en: “si no estáis en la cárcel, no sóis comunistas”, no posee hoy la capacidad de polarizar el debate en estos términos dentro de la enclenque izquierda transformadora, de la que Izquierda Anticapitalista se siente parte, he creído conveniente recuperar este texto por una razón muy sencilla: pensar de una manera política en el tema del terrorismo individual, en lugar de hacerlo desde el moralismo que nos llega desde otros intereses. Más que para ellos, lo hago para nosotros mismos.

La grandeza de los escritos políticos no está en el cómo fueron redactados, sino en cómo el análisis que va de lo general a lo concreto es capaz de abarcar el corazón de un problema de manera tal, que el propio escrito, salvo por el lésico coyuntural, permance cuasi-vigente mientras permanecen las contradicciones que le dieron vida. Este es el caso del presente texto. Pepe Gutiérrez dijo una vez que  a los grandes hay que releerlos constantemente, porque sus escritos cambian conforme cambia la realidad. El estado español del 2009 no es la Austria de 1911, sin embargo el texto es perfectamente comprensible desde una óptica marxista aquí y ahora, aunque el autor y nosotros tengamos coordenadas y conclusiones diferentes.

LA POSICIÓN MARXISTA ACERCA DEL TERRORISMO INDIVIDUAL

LA APARENTE INMUTABILIDAD DE IU

represionDesde una visión al principio muy intuitiva, un grupo de jóvenes que integró dentro del antiguo Espacio Alternativo, hoy Izquierda Anticapitalista, se resistió a integrar dentro de Izquierda Unida al considerar que su burocracia interna y sus acuerdos institucionales eran un muro que impedía el desarrollo de un izquierda combativa y revolucionaria que pudiera servir de herramienta política para la trasformación social. Fuera hacía frío, pero había más libertad de movimiento.

Fue creciendo tanto la pata de Espacio Alternativo externa a IU, que en uno de los Encuentros confederales se teorizaba sobre las patas externa e interna de la organización. Secciones regionales enteras se adherían al proyecto negando su entrada en IU y muchos jóvenes que integraban al Espacio no querían ni oír hablar de su participación en la coalición de la izquierda liderada por Frutos o por Llamazares. El acuerdo de la salida de IU como corriente interna al que se llegó en los V Encuentros confederales de noviembre de 2007 fue en realidad una constatación de esa dinámica, en la medida en la que sólo una minoría, aunque muy visible, del antiguo Espacio Alternativo integraba ya en IU. Parte de esa minoría estaba ya cansada y desesperanzada con la situación interna de Izquierda Unida. Todo este recorrido nos ha señalado que en la militancia de IU te encuentras de todo: desde lo peor hasta lo mejor, como en cualquier casa. Pero una organización, entendiendo sus discrepancias internas, se ha de criticar políticamente por lo que hace y no por la suma de las bondades-maldades de sus militantes. Y en ese quehacer comprendemos cuál es el rumbo del conjunto de la coalición y las prioridades políticas de su dirección.

Puesto que los procesos se encuentran en constante cambio, siempre es lícito repreguntarse las mismas preguntas que antaño, por lo que seguimos intentando contestar a la pregunta ¿puede hoy transformarse IU aún en un partido de ruptura con el capitalismo fiel a la clase trabajadora? A la luz de los hechos, parece que la cosa está complicada. La brutal represión de los mossos en Barcelona arroja luz sobre estos asuntos.

El día 18, los mossos entran en el rectorado de la Universidad de Barcelona a petición de un rector, amante de la libertad y cercano a la progresía pueril del PSC, y con el consentimiento del ex-comunista Joan Saura, conseyer de interior. Las dos brutales cargas que sucedieron al desalojo las conocemos por los medios. Hay que señalar que desde finales de la época franquista jamás la policía había entrado a un recinto universitario de la UB, lo que fue una victoria del movimiento estudiantil en la década de los 70. Las reacciones por parte del ámbito IU se hacen esperar. En primer lugar las juventudes de EUiA (IU en Catalunya) sacan un comunicado en el que no piden responsabilidades directas a Joan Saura. Acto seguido EUiA saca otro sin señalar responsables políticos.

Joan Saura, en una anodina declaración a la prensa, aduce algo así como errores técnicos en la carga policial. Por lo visto hay una represión “bien hecha” y otra “mal hecha” y para Saura, lo ocurrido fue un ejemplo de esto último. Willy Meyer condena la carga pero no exige responsabilidades políticas al conseyer de ICV ¿Por qué? Sólo las juventudes comunistas piden responsabilidades políticas al conseyer y la salida de la coalición del tripartito catalán. IU y PCE hacen mutis por el foro. Precisamente un día después de lo ocurrido, con una visión política “astutísima”, IU e ICV anuncian que finalmente irán juntos a las elecciones europeas. El cabeza de lista será el propio Willy Meyer, el mismo que se cuida mucho en señalar directamente a Saura y exigir su dimisión.

Los hechos de Barcelona son excepcionales por su brutalidad y por ser ordenados directamente por la progresía oficial catalana, que le arrebata una vez más el supuesto monopolio de la violencia de estado a la derecha, quien se frota las manos ante lo ocurrido. Los estudiantes, vecinos, turistas, niños y periodistas que pasaban por allí han aprendido a saber quién manda. Lo que para Saura sólo es un problema de selección, para gran parte de la izquierda no oficial es una ejemplificación de la lucha de clases, en la que sólo la clase dominante posee el arma de la violencia. IU reza para que el vendaval pase lo antes posible. Sus alianzas con la burocracia de ICV y con las instituciones catalanas pasan por encima de las tímidas alianzas con el movimiento estudiantil que cuestiona la mercantilización de la universidad pública. De mantener el discurso anti-sistema, el pacto IU-ICV será una aberración para la inteligencia de la clase trabajadora. La gravedad de los hechos no pone en duda siquiera el pacto ante las europeas, no existe un comunicado oficial de IU ni del propio PCE que exija la dimisión de Saura y la depuración de los responsables políticos y policiales, no se cuestionan siquiera la participación en el tripartito catalán. Entre los acuerdos políticos de IU con ICV no existe una perspectiva de la lucha de clases, sino únicamente los cálculos sobre el número de votos como si de una suma algebraica se tratase. La política electoral se separa y devora a la política transformadora por los propios intereses de quienes ostentan cargos públicos y dependen de un puñado de votos. Los y las jóvenes del antiguo Espacio Alternativo no andábamos tan equivocados en nuestras posiciones frente a IU.

A la izquierda de IU sigue haciendo mucho frio y el espacio que compartimos se ensancha como una vieja camisa. Los hechos de Barcelona indican que hace falta levantar un referente político de la izquierda de clase que se oponga al avance del “sálvese quien pueda” y de la derecha social. Ante un panorama desolador, es el momento de la autoconstrucción en lo político y de impulsar la unidad en las luchas. Después ya veremos.

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