CAMPAÑA ESTATAL “APADRINA A UN ESPECULADOR DE BOLSA”. No lo abandones, él no lo haría. Haz tu donativo en la Declaración del IRPF

Pongamos algunos números sobre la mesa. No quiero, evidentemente, que los economistas-neutrales piensen que existe politización alguna en mi discurso, ya que lo único que me mueve en este sentido es comprender algunas cuestiones de esa ciencia mística que, alejada ya de la mayoría del pueblo bárbaro, se le conoce por el nombre de ECONOMÍA, alabada sea.

Ayer escuchaba en un programa matinal a uno de esos economistas-neutrales decir que efectivamente se alegraba de que la mayoría de los ciudadanos acogiesen en buena medida que el Gobierno pagara las deudas de los banqueros, en un montante total de 30.000 millones de euros. Según el tertuliano, esa era la medida correcta a tomar, es decir, que los Estados interviniesen en la economía inyectando dinero en la banca. No sé si aún mis párpados se habían despegado completamente o si la hipoglucemia matutina me mantenía el seso en letargo, porque lo que yo iba oyendo se traducía en mi cabeza de la siguiente manera: la única manera de paliar la crisis es devolverle el dinero perdido a los especuladores. En ese momento dos ideas me rondaban por la cabeza: la primera era más bien una imagen que consistía en un ludópata que ha perdido toda su fortuna en un casino y al que el estado le devuelve gustosamente el dinero potenciando así su enfermedad. Es cierto que es una imagen un poco simplista, que para nada tenía en cuenta el análisis de clase, pero que en cierto modo hablaba de la irracionalidad de la economía capitalista. La segunda idea que me rondaba por la cabeza consistía en un firme propósito para el nuevo año que es cómo defraudar a Hacienda en mi declaración de la renta. Si mi dinero iba a ir a parar a una persona más rica y poderosa que yo, sinceramente prefería gastármelo en kilos de papel de lija o en una bota del 66 para meterme en ella y sentirme por una vez como Garbancito. Habrá gente que esto le parezca una auténtica gilipollez, pero con el dinero de mi salario prefiero realizar mis deseos por estúpidos que parezcan antes que dárselo a la clase minoritaria que ostenta a día de hoy más del 80% de la riqueza mundial. Lo más triste de todo es que si finalmente logro defraudar a Hacienda lo único que conseguiré será llegar a fin de mes, que no es poco.

¿En qué medida azota la crisis a la mayoría de la sociedad? El número de parados en el mes de septiembre fue de 2.625.368, lo que quiere decir 608.005 parados más que en septiembre del año pasado. Durante el ciclo anterior, la especulación se cebo tanto en el sector inmobiliario que dicho periodo se cerró con la tasa de construcción de viviendas más alta de la historia. Pero como la economía capitalista tiene ese extraño atributo de la irracionalidad, esta cifra record convivía con otras cifras record aparentemente contradictorias como: el mayor número (tanto relativo como absoluto) de viviendas vacías, el mayor porcentaje de población sin posibilidad de acceder a la vivienda en propiedad y el precio históricamente más alto de la vivienda. Cosas de la simpatía de la economía de mercado.

Durante ese periodo, la gente trabajadora tuvo que endeudarse para poder acceder a la vivienda, mientras los precios subían y subían. Ya en mayo de 2005 el nivel de endeudamiento familiar alcanzaba su máximo histórico, suponiendo dicha deuda global un 74,5% del PIB (sic!). Entre la pérdida de salario real que se dio en el Estado Español en el último periodo expansivo y la subida de los tipos de interés, el nivel de endeudamiento familiar iba devorando cifra a cifra los trémulos dígitos de las cuentas bancarias de la clase trabajadora, llegando a alcanzar en 2007 el 115% de la renta disponible, o lo que es lo mismo 214 euros mensuales más de media respecto a 2004.

A este panorama general debemos sumar las constantes subidas en el IPC. Sólo aquellos contratados con convenios que disponían de cláusula de revisión salarial conforme a la subida del IPC han lograda esquivar esta última desdicha (un 40,3% en 2002). Todo este panorama hace que un parado del sector de la construcción, por ejemplo, esté cobrando unos 725 euros al mes por subsidio por desempleo y tenga que hacerle frente a las constantes subidas de los tipos de interés y del IPC. No es de extrañar, por lo tanto, que en mayo de 2008 el número de familias en bancarrota se haya multiplicado en un 230% respecto al mismo periodo del año anterior.

¿Qué es lo que pregonan los hasta hoy Gobiernos neoliberales? Ya uno de los países padres del neoliberalismo, aquél que vio nacer en su seno a los mismísimos Chicago Boys de quienes tanto se acuerdan hoy día los y las chilenas; ese mismo Estado que una vez tuvo un presidente que pronunció aquellas palabras que sonaron a azahar en el corazón de los neoliberales de que “pensábamos que el Estado era la solución, pero hoy sabemos que el Estado es el problema”; pues ese mismo Estado, incluso ese mismo partido que antes albergó en su seno al presidente Reagan, hoy decide intervenir de nuevo en la economía haciendo un donativo de 700.000 millones de $ para los niños pobres de Wall Street. Zapatero, el audaz, decide hacer lo propio con una cantidad algo más modesta. Ahora ya sabemos de qué hablaban Tacher y Reagan con aquello de que el Estado no debía intervenir en los asuntos económicos, se referían a los asuntos económicos de las clases populares, pero de la clase capitalista no dijeron nada. Es decir, no es que el Estado del Bienestar no sea válido, sino que no es válido cuando ese bienestar se refiere a la gente trabajadora, pero sí a la gente capitalista. Hemos pasado de una especie de keynesianismo para los pobres a un keynesianismo para los ricos, por medio de un periodo de neoliberalismo globalizador. Ahora ya voy entendiendo al tipo de la tertulia matutina.

Mientras vemos toda esta lujuria monetaria pasar por delante de nuestras narices, nosotros y nosotras, es decir, quienes tenemos el defecto de trabajar para poder vivir, vemos como cada vez estamos más cerca de perder la vivienda por la que le cedimos nuestros salarios al banco durante más de un tercio de nuestras vidas. Vivienda que pasará a ser propiedad del banco, el mismo banco que ha sido beneficiario de las ayudas estatales de cuyas arcas soy contribuyente. La situación para gran parte de la clase trabajadora se hace insostenible y se hará aún más en la medida en la que se profundice en esta crisis. El Gobierno socialista, siguiendo los dictámenes de la UE, decide no mover ni un euro a favor de las clases populares, mientras le otorga una ingente suma de dinero a la banca. Además resulta que ahora tenemos que trabajar 65 horas a la semana. Que nadie se extrañe si el mes que viene nos ponen a construir una pirámide. La realidad se nos traduce hoy con tal crudeza que habrá quien siga pensando que la lucha de clases no existe como también hay quien goza chupando candados. Tanto es así, que aquella sentencia de Luxemburgo de “Socialismo o Barbarie” se nos va quedando pequeña.

CRÓNICA: CONCENTRACIÓN CONTRA LA DIRECTIVA DE LAS 65 HORAS EN GRANADA

Un centenar de personas se reunió el pasado martes 7 de octubre frente a las puertas de Subdelegación de Gobierno para exigir la retirada inmediata de la modificación de la Directiva europea que pretende elevar la jornada laboral máxima de las 48 a las 60 ó 65 horas y desterrar en este aspecto la negociación colectiva, dejando al trabajador negociar a título individual su jornada máxima de trabajo con el patrón.

Frente a este ataque brutal de la Unión Europea al mundo del trabajo, diferentes colectivos sociales, sindicales y políticos que operan en Granada, y entre los cuales se encuentra ERA-EA (Espacio Revolucionario Andaluz – Espacio Alternativo), decidimos sumarnos a la convocatoria de lanzar actos de movilización el 7 de octubre por la tarde. Esta convocatoria se entiende, no sólo como un punto de partida de una movilización más amplia que habrá de extenderse en toda la Unión Europea, sino también como una forma de señalar la insuficiencia de los paros de 5 minutos impulsados por las cúpulas de las centrales sindicales que forman parte de la CES (Confederación Europea de Sindicatos), es decir, por CCOO y UGT.

El sentir general de los viandantes con los que teníamos ocasión de hablar era de una cierta perplejidad, la mayoría de los cuales afirmaban haber escuchado la noticia en los medios y creer no haberla entendido completamente. El mito de la Europa del bienestar social se derrumba porque está asentado sobre mentiras demasiado porosas.

En un momento en que la productividad del trabajo está en cifras históricas, las clases dominantes europeas deciden seguir apretando más la tuerca de la explotación laboral. No sólo debemos decir NO a la Directiva de las 65 horas, sino que además sería perfectamente exigible una jornada laboral inferior a las 40 horas semanales. La reducción de la jornada laboral actual rompería con el discurso neoliberal y racista de la UE, que pretende salir de la crisis airosa a costa, una vez más, del sudor no pagado de la clase asalariada, mientras acusa a las y los migrantes de ser responsables de la escasez de trabajo que la propia UE agrava incrementando la jornada laboral.

¡Huelga general europea de 24 horas!

¡Retirada inmediata de la modificación de la Directiva!